Nos cuenta don Enrique Monasterio en su blog que ha encontrado unos misteriosos zapatos, en perfectas condiciones de ser usados, encima de una papelera de su barrio de Madrid, mi Madrid. Y yo, dilectos pupilos, voy a aprovechar como buen parásito bloguero y les voy a explicar qué hacen esos zapatos adornando la papelera.
Lo primero aclararles que no tengo nada que ver ni con los zapatos, ni con la papelera, ni con ningún elemento del hecho de autos. Es decir, son suposiciones mías pero basadas en experiencias propias directas o indirectas. Y al grano.
Alguna persona ha decidido que los zapatitos de marras sobran de su armario, bien porque los considera viejos para sus pies, bien porque no se los pone desde hace meses o años, bien por cualquier otra causa. El caso es que el alguien éste ha pensado que otra persona podría darles mejor uso. Y como en las parroquias, no sé bien por qué, ya no admiten ropa usada para los pobres (al menos en las parroquias que yo conozco), pues ha dejado las prendas pedestres en la mismísima calle.
Y ahora viene el cogollo: ¿quién recogerá los zapatos? Les informo de que don Enrique Monasterio vive en un barrio de Madrid, mi Madrid, que en ningún caso es considerado como humilde, obrero, pobre o cosas de esas. Pues bien, aun así, siendo el barrio como es, existen unos señores, pobres vergonzantes, que necesitan de esa ayuda por parte de desconocidos para poder seguir vistiendo. Son personas, por regla general ancianos, a las que los ingresos mensuales apenas les dan para comer (en ocasiones ni eso) pero que en ningún caso quieren parecer pobres. En definitiva, que les avergüenza ser pobres.
No sé hasta qué punto es buena esa vergüenza sobre las propias circunstancias ni voy a juzgarlo, pero lo que sí sé es el gesto de caridad (solidaridad, dirían los cursis) del primer alguien para con el segundo. No supone mucho esfuerzo, ya que se iba a deshacer de la prenda de todas todas, pero es muy llamativo el método de entregar algo a un desconocido.
Y no, no es consecuencia de la crisis, esa mentira inventada por los ricos para seguir ganando un pastizal mientras son los españolitos de a pie los que pagan sus avaricias. Es algo que existía antes de la famosa crisis y que, seguramente, existirá después. Tampoco es carne de demagogia: la propia vergüenza del pobre impide que nadie aproveche su pobreza para beneficios políticos bastardos.
Es, simplemente, una historia poética de la generosidad entre personas que no se conocen. Que sepamos dar de los nuestro a quien lo necesita. Sin alaracas, sin gritos, sin lágrimas.
PD: Suenan las txarangas en la calle. Me voy corriendo, vestido de blanco con faja y pañuelo colorado, a ver qué se cuece. ¡Viva san Fermín! ¡Gora san Fermín!
miércoles, julio 08, 2009
viernes, julio 03, 2009
Arriba las banderas
Según parece, unos militares españoles han colocado una Bandera Nacional, hermosamente bicolor, en la cruz que corona el Gorbea, cumbre que separa Álava de Vizcaya, provincias tan españolas como la Bandera. Y, claro, a los separatistas burgueses del peneuve les ha dado otro ataque de ansiedad y corren buscando una bolsa en la que respirar. Si es que a los pobrecitos se les acumulan los disgustos: primero pierden el clientelismo en su invento territorial; luego el Athletic de Euskadi se queda con la miel en los labios y termina segundo en la Copa del Rey (de España, por cierto); y ahora vienen esos militares malandrines y les colocan la Bandera en todo lo alto, como un rejón de muerte en el morrillo de un morlaco bragado y astifino. O más bien de un becerrillo mugiente, escuálido y con las astas recortadas.
Rojos de furia, los nazis vascos, con la voz entrecortada y balbuceando como mejor saben, explicaciones han pedido a la ministresa de Defensa, Karma Rambo Chanel, digo, Chacón. La respuesta del Ministerio de Defensa no podía haber sido más boba: que poner la Bandera es lo normal al terminar unas maniobras. No sé las costumbres actuales de la oenegé pseudocastrense pero cuando yo pasé por el Ejército, años ha, cuando terminábamos un ejercicio nos íbamos pitando al cuartel y nos acogíamos gustosos al solaz de la cantina.
Ojito, que me parece muy bien que hayan puesto la Bandera Nacional en Vascongadas, aunque sólo sea por recordar que eso es España, guste o no a los separatistas diestros, siniestros o ni chicha ni limoná. Pero la excusa del Ministerio es idiota: ni explicaciones ni leches. ¿Qué han puesto la Bandera Nacional? Pues qué bien. Y a otra cosa, mariposa.
Pues bien, ahora los separatistas burgueses de Vascongadas amenazan con hacer una marcha desbordante de ikurriñas. Y es precisamente ahí donde está el cogollo del asunto: la contraposición entre la Bandera Nacional y la política ikurriña. La una representa toda la Historia de España, todas las gentes españolas, toda su obra, todos sus méritos y toda su vocación común en lo universal; la otra es un invento de un tarado, es un banderín de un partido, es una horterada como la copa de un pino y es un engañabobos que a demasiados bobos lleva engañando desde hace treinta y pico años.
Está bien: que hagan la marcha de ikurriñas. Y que les espere la Guardia Civil con la Bandera de España. O el mismo Ejército. Les aseguro que éstos no tendrán que hacer nada porque aquellos primeros, sencillamente, no tienen huevos.
PD: Diarioya.es nos ofrece la noticia con este titular: “Exclusiva: tenemos la foto de la discordia” y cascan la foto que está en Google, la de agencias, la que tiene hasta Rita. Es decir, no sé a qué genio se le ha ocurrido, pero muy exclusivo no parece ser. Y luego, curiosamente, llaman al pueblo Ceánuri con su nombre vasco, Zeanuri, que queda la mar de moderno. Como llamar a Londres London, o a Nueva York New York, o a Lérida Lleida, o algo por el estilo. Un patinazo importante el de los amigos del diarioya.es (un saludo, queridos).
Rojos de furia, los nazis vascos, con la voz entrecortada y balbuceando como mejor saben, explicaciones han pedido a la ministresa de Defensa, Karma Rambo Chanel, digo, Chacón. La respuesta del Ministerio de Defensa no podía haber sido más boba: que poner la Bandera es lo normal al terminar unas maniobras. No sé las costumbres actuales de la oenegé pseudocastrense pero cuando yo pasé por el Ejército, años ha, cuando terminábamos un ejercicio nos íbamos pitando al cuartel y nos acogíamos gustosos al solaz de la cantina.
Ojito, que me parece muy bien que hayan puesto la Bandera Nacional en Vascongadas, aunque sólo sea por recordar que eso es España, guste o no a los separatistas diestros, siniestros o ni chicha ni limoná. Pero la excusa del Ministerio es idiota: ni explicaciones ni leches. ¿Qué han puesto la Bandera Nacional? Pues qué bien. Y a otra cosa, mariposa.
Pues bien, ahora los separatistas burgueses de Vascongadas amenazan con hacer una marcha desbordante de ikurriñas. Y es precisamente ahí donde está el cogollo del asunto: la contraposición entre la Bandera Nacional y la política ikurriña. La una representa toda la Historia de España, todas las gentes españolas, toda su obra, todos sus méritos y toda su vocación común en lo universal; la otra es un invento de un tarado, es un banderín de un partido, es una horterada como la copa de un pino y es un engañabobos que a demasiados bobos lleva engañando desde hace treinta y pico años.
Está bien: que hagan la marcha de ikurriñas. Y que les espere la Guardia Civil con la Bandera de España. O el mismo Ejército. Les aseguro que éstos no tendrán que hacer nada porque aquellos primeros, sencillamente, no tienen huevos.
PD: Diarioya.es nos ofrece la noticia con este titular: “Exclusiva: tenemos la foto de la discordia” y cascan la foto que está en Google, la de agencias, la que tiene hasta Rita. Es decir, no sé a qué genio se le ha ocurrido, pero muy exclusivo no parece ser. Y luego, curiosamente, llaman al pueblo Ceánuri con su nombre vasco, Zeanuri, que queda la mar de moderno. Como llamar a Londres London, o a Nueva York New York, o a Lérida Lleida, o algo por el estilo. Un patinazo importante el de los amigos del diarioya.es (un saludo, queridos).
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jueves, julio 02, 2009
Roba que algo queda
Y sigue la cruzada de los paniaguados del societismo de pitiminí para seguir viviendo de las rentas. Ahora la ministra de Cultura (que exista un ministerio de tal nombre suena un pelín totalitario) dice que hay que cerrar las páginas de intercambio, Ares, Emule y otras. Y también nos cuenta González Sinde, la flamante ministresa de curturilla (sí, con erre) que para qué queremos tanta velocidad en Internet sino para dar en los bebes Teddy Bautista y sus cuarenta ladrones.
No es que González SGAE Sinde apoye a los mamelucos de la curturilla, es que es uno de ellos. Por eso es ocioso aclararle a la ministresa de marras que la velocidad en la conexión sirven para otras muchas cosas que para bajarse pelis y canciones. Eso aparte de que el cine español no sólo fracasa en las taquillas sino también en la red. Es decir, ¿cuántas copias de cine español se baja un usuario medio por las copias de cine extranjero? ¿Cuántas canciones de los cuarenta ladrones de Bautista se bajan ustedes, pequeños míos, por las de, un ejemplo, el finado Jackson, que era tan pobre que sólo tenía dinero? O por las del sublime Springsteen, o Elvis, o los Beatles o cualquier otro cantante extranjero. De esos que, siendo dueños del pastel, no se comen ni las migajas.
No. La solución no pasa por apretar más y más la tuerca al usuario y quitarle sus dinerillos en un porsiaca descarado y ladrón. Si fuesen más imaginativos harían lo que hacen los grandes: regalan la descarga de una de sus canciones para incentivar la compra del disco, o directamente ponen a la venta el disco entero por mucho menos precio que los CD’s físicos, con conexión segura y todo eso. Pero, claro, si estos mamones hiciesen eso se vería la verdad de que no venden ni a los familiares más directos y se les acabaría el chollo.
Nuestra respuesta, queriditos y queriditas, debe ser bajar, bajar y bajar archivos hasta la saciedad. Los que nos gustan y los que no, los buenos y los malos, y reventar la intención de estos sinvergüenzas poniéndolos en el jaque de encarcelar o multar a toda la población, o a una parte gigante de ésta.
¿Qué no quieres descargas inteneteras? Pues toma dos tazas. Y ahora vas y lo cascas.
PD: Por cierto, ¿saben ustedes que el famoso canon por el que cobran una sospecha absurda no cubre las obras escritas? Es decir, la SGAE no da ni un pavo de su latrocinio a los autores literarios.
No es que González SGAE Sinde apoye a los mamelucos de la curturilla, es que es uno de ellos. Por eso es ocioso aclararle a la ministresa de marras que la velocidad en la conexión sirven para otras muchas cosas que para bajarse pelis y canciones. Eso aparte de que el cine español no sólo fracasa en las taquillas sino también en la red. Es decir, ¿cuántas copias de cine español se baja un usuario medio por las copias de cine extranjero? ¿Cuántas canciones de los cuarenta ladrones de Bautista se bajan ustedes, pequeños míos, por las de, un ejemplo, el finado Jackson, que era tan pobre que sólo tenía dinero? O por las del sublime Springsteen, o Elvis, o los Beatles o cualquier otro cantante extranjero. De esos que, siendo dueños del pastel, no se comen ni las migajas.
No. La solución no pasa por apretar más y más la tuerca al usuario y quitarle sus dinerillos en un porsiaca descarado y ladrón. Si fuesen más imaginativos harían lo que hacen los grandes: regalan la descarga de una de sus canciones para incentivar la compra del disco, o directamente ponen a la venta el disco entero por mucho menos precio que los CD’s físicos, con conexión segura y todo eso. Pero, claro, si estos mamones hiciesen eso se vería la verdad de que no venden ni a los familiares más directos y se les acabaría el chollo.
Nuestra respuesta, queriditos y queriditas, debe ser bajar, bajar y bajar archivos hasta la saciedad. Los que nos gustan y los que no, los buenos y los malos, y reventar la intención de estos sinvergüenzas poniéndolos en el jaque de encarcelar o multar a toda la población, o a una parte gigante de ésta.
¿Qué no quieres descargas inteneteras? Pues toma dos tazas. Y ahora vas y lo cascas.
PD: Por cierto, ¿saben ustedes que el famoso canon por el que cobran una sospecha absurda no cubre las obras escritas? Es decir, la SGAE no da ni un pavo de su latrocinio a los autores literarios.
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miércoles, julio 01, 2009
Cachondeíto episcopal
Los obispos vascos, que parece que se aburren, han sacado un comunicado de “rehabilitación pública y solemne de los "catorce sacerdotes que fueron ejecutados en los años 1936 y 1937 por quienes vencieron en aquella contienda"” porque “no se hicieron por ellos los debidos funerales” y, peor aun, “no se registró su muerte en el Boletín Oficial diocesano”. Y, hombre, lo de los funerales pase, pero no registrarlo en el Boletín Diocesano es de todo punto inaceptable. Pues no son nadie los obispos vascos con sus boletines.
Más adelante mezclan churras con merinas y nos dicen que en la Guerra Civil (que ellos llaman “aquella contienda”, cursilería episcopal latente) “fueron más de setenta los sacerdotes y religiosos ejecutados en la diócesis de Vitoria, en los territorios controlados por uno u otro bando”. Más concretamente catorce en el lado nacional y más de cincuenta y cinco en el lado rojo-separatista. Y más aún: los asesinados por los rojos y separatistas murieron por ser cristianos, murieron por Cristo, fueron mártires, y los otros, como mucho, por ser del bando contrario. Minucias, por Dios, que quién les manda a los primeros dejarse matar por Cristo, si es que hace falta ser carca.
Continúa lo pseudo homilía y dicen que quieren, al loro, “prestar un servicio a la verdad, que es uno de los pilares básicos para construir la justicia, la paz y la reconciliación”. O lo que es lo mismo, la Verdad no nos hace libres, que eso es muy antiguo, sino que es una herramienta para estar más a gustito. Luego que si “pedir perdón y perdonar”, que si “funeral conjunto” y que si “publicación de una reseña en el Boletín oficial de cada diócesis”. Ay, pero qué cuco.
Y, sinceramente, a mi lo de estos obispos me parece gracioso. Que se dediquen los sucesores de los apóstoles a hurgar y confundir a la gente, a poner en el mismo nivel a los cristianos mártires y a los rojeras enfundados en sotanas es como de chiste. No me cabe la más mínima duda de que estos curas son obispos. Ahora bien, vistas sus querencias y sus aficiones por caer bien a los enemigos de la Iglesia, a los enemigos de Cristo, empiezo a dudar de que sean obispos católicos. O puede ser una broma simpatiquísima. Dios los perdone y los guíe, que falta les hace.
PD: Como nota curiosa, los amiguetes de elmundo.es dicen que los obispos de marras “rehabilitan a los curas asesinados en el franquismo” y más abajo aclaran que las muertes fueron “en los años 1936 y 1937”. O séase, cuando Franco ni siquiera era Jefe de Estado. Curioso franquismo, pardiez.
Y otra notita, los supuestos asesinatos de los curas rojos y separatistas fueron antes del 37 porque fue entonces cuando los del PNV, valerosos gudaris, se hicieron caquita encima y se rindieron a los italianos, dejando con el culillo al aire a sus aliados del Frente Popular. Qué grandes personas, por Tutatis.
Más adelante mezclan churras con merinas y nos dicen que en la Guerra Civil (que ellos llaman “aquella contienda”, cursilería episcopal latente) “fueron más de setenta los sacerdotes y religiosos ejecutados en la diócesis de Vitoria, en los territorios controlados por uno u otro bando”. Más concretamente catorce en el lado nacional y más de cincuenta y cinco en el lado rojo-separatista. Y más aún: los asesinados por los rojos y separatistas murieron por ser cristianos, murieron por Cristo, fueron mártires, y los otros, como mucho, por ser del bando contrario. Minucias, por Dios, que quién les manda a los primeros dejarse matar por Cristo, si es que hace falta ser carca.
Continúa lo pseudo homilía y dicen que quieren, al loro, “prestar un servicio a la verdad, que es uno de los pilares básicos para construir la justicia, la paz y la reconciliación”. O lo que es lo mismo, la Verdad no nos hace libres, que eso es muy antiguo, sino que es una herramienta para estar más a gustito. Luego que si “pedir perdón y perdonar”, que si “funeral conjunto” y que si “publicación de una reseña en el Boletín oficial de cada diócesis”. Ay, pero qué cuco.
Y, sinceramente, a mi lo de estos obispos me parece gracioso. Que se dediquen los sucesores de los apóstoles a hurgar y confundir a la gente, a poner en el mismo nivel a los cristianos mártires y a los rojeras enfundados en sotanas es como de chiste. No me cabe la más mínima duda de que estos curas son obispos. Ahora bien, vistas sus querencias y sus aficiones por caer bien a los enemigos de la Iglesia, a los enemigos de Cristo, empiezo a dudar de que sean obispos católicos. O puede ser una broma simpatiquísima. Dios los perdone y los guíe, que falta les hace.
PD: Como nota curiosa, los amiguetes de elmundo.es dicen que los obispos de marras “rehabilitan a los curas asesinados en el franquismo” y más abajo aclaran que las muertes fueron “en los años 1936 y 1937”. O séase, cuando Franco ni siquiera era Jefe de Estado. Curioso franquismo, pardiez.
Y otra notita, los supuestos asesinatos de los curas rojos y separatistas fueron antes del 37 porque fue entonces cuando los del PNV, valerosos gudaris, se hicieron caquita encima y se rindieron a los italianos, dejando con el culillo al aire a sus aliados del Frente Popular. Qué grandes personas, por Tutatis.
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martes, junio 30, 2009
¿Qué ha pasado en Honduras?
Honduras, 2009, un grupo de militares fascistas acaban con la democracia floreciente en ese bello país latinoamericano e imponen las condiciones caciquiles de sus amos capitalistas al expulsar violentamente al detentor de la soberanía popular, héroe de las libertades y adalid de la justicia de los pobres contra los ricos.
Esto, hijitos míos, es más o menos lo que en toda la prensa ha podido leerse sobre el affaire de Honduras. Y más o menos es cierto. Es decir, quitando las bobadas y los adjetivos calificativos, los militares han cogido al presidente Zelaya y lo han llevado de las orejas a Costa Rica, con el amable mensaje de todas, repito, TODAS, las instituciones hondureñas de que a tocar las narices a otro lado, mamón.
Dicen que ha habido un golpe de Estado en Honduras, y es cierto. O, mejor dicho, ha estado a punto de haberlo. Sí, y por parte del presidente (ya ex presidente) Zelaya. El pavo, emulando a sus amiguitos Chávez y Morales, quería ponerse el mundo por montera y proclamarse rey de Honduras. Modificando la constitución del país, pues no faltaba más, y llamándose presidente, que lo de rey ya no está de moda. Así, desde que anunció su intención de pasarse la legalidad por el arco del triunfo, jueces, parlamentarios, más jueces y, por fin, los militares, le han estado diciendo que no, majete, que eso no se hace, que caca y que a tu padre que vas. Y a su padre que ha ido, y le han dado pimpún por pesado.
Entonces, se preguntarán ustedes angustiados, ¿por qué todo el mundo, de aquí de allá, ricos y pobres, diestros y siniestros, e incluso el inefable Negrobama, que Dios guarde, se han puesto en contra de esa acción legítima de los militares? Pues precisamente por eso: porque es de los militares. Es decir, dentro de las funciones de cualquier Ejército del mundo está la de velar por la paz, el orden y la legalidad en el territorio nacional. Y, si el mandamás se pasa, esa función arbitral se convierte en ejecutiva y se arregla la bobada con dos cachetes.
O lo que es lo mismo, los mandamases de allí, los jerarcas de acá y los mindundis con carguillo al gasto público han visto las barbas del vecino pelar. Y, ciegos de ira y de cursilería imbécil, han pensado que el mejor modo de poner las suyas a remojar es negando el afeitado ajeno.
Pero los hondureños han dicho que tararí que te vi y que de sus cosas de apañan ellos. Parafraseando al minisTrillo, soldados, griten conmigo: ¡¡¡viva El Salvador!!!
Esto, hijitos míos, es más o menos lo que en toda la prensa ha podido leerse sobre el affaire de Honduras. Y más o menos es cierto. Es decir, quitando las bobadas y los adjetivos calificativos, los militares han cogido al presidente Zelaya y lo han llevado de las orejas a Costa Rica, con el amable mensaje de todas, repito, TODAS, las instituciones hondureñas de que a tocar las narices a otro lado, mamón.
Dicen que ha habido un golpe de Estado en Honduras, y es cierto. O, mejor dicho, ha estado a punto de haberlo. Sí, y por parte del presidente (ya ex presidente) Zelaya. El pavo, emulando a sus amiguitos Chávez y Morales, quería ponerse el mundo por montera y proclamarse rey de Honduras. Modificando la constitución del país, pues no faltaba más, y llamándose presidente, que lo de rey ya no está de moda. Así, desde que anunció su intención de pasarse la legalidad por el arco del triunfo, jueces, parlamentarios, más jueces y, por fin, los militares, le han estado diciendo que no, majete, que eso no se hace, que caca y que a tu padre que vas. Y a su padre que ha ido, y le han dado pimpún por pesado.
Entonces, se preguntarán ustedes angustiados, ¿por qué todo el mundo, de aquí de allá, ricos y pobres, diestros y siniestros, e incluso el inefable Negrobama, que Dios guarde, se han puesto en contra de esa acción legítima de los militares? Pues precisamente por eso: porque es de los militares. Es decir, dentro de las funciones de cualquier Ejército del mundo está la de velar por la paz, el orden y la legalidad en el territorio nacional. Y, si el mandamás se pasa, esa función arbitral se convierte en ejecutiva y se arregla la bobada con dos cachetes.
O lo que es lo mismo, los mandamases de allí, los jerarcas de acá y los mindundis con carguillo al gasto público han visto las barbas del vecino pelar. Y, ciegos de ira y de cursilería imbécil, han pensado que el mejor modo de poner las suyas a remojar es negando el afeitado ajeno.
Pero los hondureños han dicho que tararí que te vi y que de sus cosas de apañan ellos. Parafraseando al minisTrillo, soldados, griten conmigo: ¡¡¡viva El Salvador!!!
martes, junio 23, 2009
El Cerro de los Ángeles
El pasado domingo hubo en el Cerro de los Ángeles algo que se llamó renovación de la consagración de España al Sagrado Corazón de Jesús. Casi nada. Y un acto así, que debería ser motivo de alegría, de satisfacción, de esperanza y de ilusión, se vio convertido en una especie de amago de lo que realmente debería haber sido.
Por un lado, la consagración que el domingo se pretendía renovar fue hecha por Alfonso XIII, el abuelo del actual Rey de España. Como nota curiosa les diré que por aquel entonces la entrañable masonería, cuyas relaciones con los borbones nadie medianamente serio puede negar, avisó al rey Alfonso de que no lo hiciera, que ojito con las consecuencias y que no traicione vuecencia las querencias familiares. Aun con todo esto, Alfonso XIII, que luego no destacó por su arrojo, se ató bien atados los machos y allá que fue, al centro geográfico de la Península para consagrar su Patria a Dios. El resultado fue que, casualmente, no cabe ninguna duda, doce años después Alfonso XIII se largó de España con una linda patada en el culo por parte principalmente de los masones.
Pues bien, el domingo, en la renovación de esa consagración, de ese ofrecimiento a Dios de la propia herencia, de la propia tierra y del propio futuro de todos nosotros, en la petición de protección para Su mayor gloria, en nieto del último Alfonso ni estuvo ni se le esperó. Claro, pensará alguno, es que es rey de todos los españoles, de los ateos, antiteos, laicistas y demás caraculos también. El único detalle es que es también rey de los católicos, o lo que es lo mismo, es más rey de unos que de otros.
Pero la ausencia de Juan Carlos I no es grave por la falta de atención sobre una parte fundamental (y la más fiel) de sus súbditos. Tampoco lo es porque Juancar no renovase la liturgia que presidió el yayo regio. Lo grave de verdad es que precisamente es el catolicismo donde se ha forjado la Patria española, es el catolicismo el que ha dado forma a España y, en definitiva, es el catolicismo lo que permite que hoy por hoy haya rey. El catolicismo no es algo circunstancial en España sino consustancial a su propia existencia pues es esencial a su propia labor y a su propio destino. España o es católica o no es, y es algo que no nos entra en la cabeza desde antes de 1898, que ya nos vale.
Por otro lado, le meapilismo acomplejado y la rendición cristiana ante los enemigos de España, el inmenso cuidado que tienen nuestros pastores con los que odian la Patria común y, en fin, lo políticamente correcto también estuvieron presentes el domingo en el Cerro de los Ángeles. Allá donde los odiadores de España fusilaron la imagen del Sagrado Corazón, donde volaron la estatua de Cristo amoroso, donde se ciscaron en toda la contundente realidad religiosa, católica, de España, los responsables de la renovación de la consagración de España pasaron de puntillas sobre esa misma idea: que lo que se consagraba al Sagrado Corazón era España. Pensaron, pobres, que con nombrar una vez a España era suficiente, y que lo mismo daba ocho que ochenta, y recitaron una oración de consagración personal donde España era sólo un elemento secundario, donde en lugar de la palabra España podían haber puesto Sporting de Gijón o Catalunya o Asociación de amigos del escarabajo pelotero.
Pues no: se consagraba la existencia de España, los que vivieron, los que viven y los que vivirán; el propio territorio; la miscelánea de identidades regionales unidas en un mismo y común objetivo; la gran obra de España, la Hispanidad; la idea de España como pilar fundamental de la Cristiandad (¿o creen ustedes que fue casualidad que la Virgen consolará a Santiago desde lo alto de un pilar?); la potencia de España, la sabiduría de España, la fidelidad de España.
Señores sucesores de los Apóstoles, apóstoles presentes y pastores nuestros, sean fieles a su propia misión y guíennos para ser fieles con la nuestra. Y que Dios nos ayude.
Por un lado, la consagración que el domingo se pretendía renovar fue hecha por Alfonso XIII, el abuelo del actual Rey de España. Como nota curiosa les diré que por aquel entonces la entrañable masonería, cuyas relaciones con los borbones nadie medianamente serio puede negar, avisó al rey Alfonso de que no lo hiciera, que ojito con las consecuencias y que no traicione vuecencia las querencias familiares. Aun con todo esto, Alfonso XIII, que luego no destacó por su arrojo, se ató bien atados los machos y allá que fue, al centro geográfico de la Península para consagrar su Patria a Dios. El resultado fue que, casualmente, no cabe ninguna duda, doce años después Alfonso XIII se largó de España con una linda patada en el culo por parte principalmente de los masones.
Pues bien, el domingo, en la renovación de esa consagración, de ese ofrecimiento a Dios de la propia herencia, de la propia tierra y del propio futuro de todos nosotros, en la petición de protección para Su mayor gloria, en nieto del último Alfonso ni estuvo ni se le esperó. Claro, pensará alguno, es que es rey de todos los españoles, de los ateos, antiteos, laicistas y demás caraculos también. El único detalle es que es también rey de los católicos, o lo que es lo mismo, es más rey de unos que de otros.
Pero la ausencia de Juan Carlos I no es grave por la falta de atención sobre una parte fundamental (y la más fiel) de sus súbditos. Tampoco lo es porque Juancar no renovase la liturgia que presidió el yayo regio. Lo grave de verdad es que precisamente es el catolicismo donde se ha forjado la Patria española, es el catolicismo el que ha dado forma a España y, en definitiva, es el catolicismo lo que permite que hoy por hoy haya rey. El catolicismo no es algo circunstancial en España sino consustancial a su propia existencia pues es esencial a su propia labor y a su propio destino. España o es católica o no es, y es algo que no nos entra en la cabeza desde antes de 1898, que ya nos vale.
Por otro lado, le meapilismo acomplejado y la rendición cristiana ante los enemigos de España, el inmenso cuidado que tienen nuestros pastores con los que odian la Patria común y, en fin, lo políticamente correcto también estuvieron presentes el domingo en el Cerro de los Ángeles. Allá donde los odiadores de España fusilaron la imagen del Sagrado Corazón, donde volaron la estatua de Cristo amoroso, donde se ciscaron en toda la contundente realidad religiosa, católica, de España, los responsables de la renovación de la consagración de España pasaron de puntillas sobre esa misma idea: que lo que se consagraba al Sagrado Corazón era España. Pensaron, pobres, que con nombrar una vez a España era suficiente, y que lo mismo daba ocho que ochenta, y recitaron una oración de consagración personal donde España era sólo un elemento secundario, donde en lugar de la palabra España podían haber puesto Sporting de Gijón o Catalunya o Asociación de amigos del escarabajo pelotero.
Pues no: se consagraba la existencia de España, los que vivieron, los que viven y los que vivirán; el propio territorio; la miscelánea de identidades regionales unidas en un mismo y común objetivo; la gran obra de España, la Hispanidad; la idea de España como pilar fundamental de la Cristiandad (¿o creen ustedes que fue casualidad que la Virgen consolará a Santiago desde lo alto de un pilar?); la potencia de España, la sabiduría de España, la fidelidad de España.
Señores sucesores de los Apóstoles, apóstoles presentes y pastores nuestros, sean fieles a su propia misión y guíennos para ser fieles con la nuestra. Y que Dios nos ayude.
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El día después
Acabo de ver (otra vez) una película que se llama “El día después”. Está rodada en 1983, en plena Guerra Fría, durante el apogeo de la Unión Soviética de Andropov y en el comienzo de la campaña de Ronald Reagan de tomar la iniciativa intelectual, cultural y operativa en esa particular guerra donde quién pagaba el pato siempre eran otros, frecuentemente negros africanos, y donde jamás de los jamases se combatió en territorio de los dos contendientes (entiéndase Unión Soviética y Estados Unidos). Independientemente de que a ustedes les guste más o menos la figura de Reagan y la política que siguió, la película en cuestión, como tantas otras de esa época y de esa campaña, merece la pena.
Si se ponen a recordar, quien pueda recordarlo, seguro que se acuerdan de cómo el miedo nuclear estaba tan presente en las vidas de todos que había perdido hasta su naturaleza de temor. Era una amenaza que todos conocíamos y a la que casi nadie hacía mucho caso. Una amenaza real, brutal y absolutamente letal. Pero todos seguíamos nuestras vidas más o menos ajenos a esa realidad. El número y la potencia de los misiles nucleares de uno y otro bando aumentaban de forma exponencial, y mientras nosotros silbando.
Pues bien, “El día después” precisamente trata de lo que los cursis bautizaron como holocausto nuclear, o séase, la guerra nuclear total. Además y sobre todo, la película muestra cómo podría ser la vida y las miserias de los supervivientes durante los días posteriores al desastre. Admirablemente, con los medios del año 83, “El día después” hace una buenísima puesta en escena de la contundencia atómica, especialmente de las explosiones. Dentro de unos límites técnicos, como ya he dicho, muestran descarnadamente cómo la muerte arrasa, cómo las ciudades desaparecen y cómo las vidas de los pocos supervivientes se ven, en mayor o menor medida, truncadas. Y al final de la peli, una advertencia sobre el uso armamentístico nuclear y sobre que lo mostrado se queda en un amago de lo que realmente podría pasar.
Vale. Entonces, pequeños míos, se preguntarán por qué su gurú que soy yo mismo trae a colación la producción reaganiana. La cosa es que me ha dado por pensar que si para demostrar la barbarie de una guerra nuclear total, y por tanto prevenirla en lo posible, se tiene que mostrar en la gran pantalla toda su crudeza, cuánto menos con el aborto.
Ya, ya sé que el temita de los nonatos asesinados puede llegar a aburrir, pero les lanzo un desafío: ¿quién se apunta a mover una producción de cine donde se vea el aborto, el asesinato del nonato, con su cara más real, ergo más cruel, ergo más destructiva? Basta ya de mariconadas de consumo interno. Mostrémosle a la gente lo que por acción de unos u omisión propia no pueden o no quieren ver; mostremos qué es el aborto, qué es el negocio abortista, qué es la perversión de la maternidad y qué es la deshumanización social en la que vivimos.
Si todavía tenemos vergüenza que no se diga que no lo intentamos.
Si se ponen a recordar, quien pueda recordarlo, seguro que se acuerdan de cómo el miedo nuclear estaba tan presente en las vidas de todos que había perdido hasta su naturaleza de temor. Era una amenaza que todos conocíamos y a la que casi nadie hacía mucho caso. Una amenaza real, brutal y absolutamente letal. Pero todos seguíamos nuestras vidas más o menos ajenos a esa realidad. El número y la potencia de los misiles nucleares de uno y otro bando aumentaban de forma exponencial, y mientras nosotros silbando.
Pues bien, “El día después” precisamente trata de lo que los cursis bautizaron como holocausto nuclear, o séase, la guerra nuclear total. Además y sobre todo, la película muestra cómo podría ser la vida y las miserias de los supervivientes durante los días posteriores al desastre. Admirablemente, con los medios del año 83, “El día después” hace una buenísima puesta en escena de la contundencia atómica, especialmente de las explosiones. Dentro de unos límites técnicos, como ya he dicho, muestran descarnadamente cómo la muerte arrasa, cómo las ciudades desaparecen y cómo las vidas de los pocos supervivientes se ven, en mayor o menor medida, truncadas. Y al final de la peli, una advertencia sobre el uso armamentístico nuclear y sobre que lo mostrado se queda en un amago de lo que realmente podría pasar.
Vale. Entonces, pequeños míos, se preguntarán por qué su gurú que soy yo mismo trae a colación la producción reaganiana. La cosa es que me ha dado por pensar que si para demostrar la barbarie de una guerra nuclear total, y por tanto prevenirla en lo posible, se tiene que mostrar en la gran pantalla toda su crudeza, cuánto menos con el aborto.
Ya, ya sé que el temita de los nonatos asesinados puede llegar a aburrir, pero les lanzo un desafío: ¿quién se apunta a mover una producción de cine donde se vea el aborto, el asesinato del nonato, con su cara más real, ergo más cruel, ergo más destructiva? Basta ya de mariconadas de consumo interno. Mostrémosle a la gente lo que por acción de unos u omisión propia no pueden o no quieren ver; mostremos qué es el aborto, qué es el negocio abortista, qué es la perversión de la maternidad y qué es la deshumanización social en la que vivimos.
Si todavía tenemos vergüenza que no se diga que no lo intentamos.
miércoles, junio 17, 2009
Providas de pitiminí
En el Congreso de los Diputados, ese edificio neoclásico y hortera que ocupa el solar de un convento “desamortizado”, o séase, expoliado por los entrañables masoncetes y liberalillos, han votado una propuesta de Carlos Salvador, de UPN, para paralizar la tramitación de la ley abortista de ZampaP y nuestra ministresa favorita, Bibian@ Aíd@. A favor de Salvador han votado los previstos, en contra los supuestos y se han abstenido los que estaba claro que lo iban a hacer. Y la propuesta se la ha llevado el viento, como palabra de mujer. Pero eso no es lo grave, sino la redacción y, por tanto, la intención de la propuesta en sí.
Carlos Salvador, aquél que le hizo una higa al intento fagocitador del PP con UPN, decía que hombre, no presentéis ahora la ley de marras que todavía no podemos engañar a todos los españoles. Esperarse a que haya quinientos mil abortos, o mejor un millón al año y así ni los retrógrados católicos, tocanarices como ellos solos, la madre que les trajo y el padre que les hizo, podrán negarse. La cita no es textual pero es aproximadamente lo que se pretendía: no que no se aprobase la ley, sino que se retrasase su aprobación (por lo que, impepinablemente, se acepta la ley como buena). Y se supone que lo hizo así para ganarse los votos de, por ejemplo, Rosa Díez, la societa oportunista que montó un chiringuito cuando se le acababa el chollo de todos los gastos pagados por el PSOE. Resultado: que la propuesta light se ha ido al carajo con una sublime abstención de la Díez, públicamente abortista (y quien no lo vea o es tonto o se hace el sueco).
Además, los hazteorines celebraban con entusiasmo haber conseguido que los diputados recibiesen cuatro emails por cuatro segundos por obra y gracia de Nachete Arsuaga, también conocido como sobrino de Rato y paniaguado del PP, y sus huestes superguays de la muerte. ¿Y todo eso, ese despliegue de mails masivos, esa utilización de la buena intención de la gente buena, para qué ha servido? Para nada. Repito: PARA NADA. Los diputados, como era de prever, no han hecho ni puto caso y han seguido a lo suyo, que hay que ver esta plebe, que hasta se habrá pensado que la democracia significa que la tenemos que atender en sus tontadas.
Pero, pupilos míos, todo este paripé es bueno: por fin se ha demostrado que las lindezas al tratar de este tema no sirven para nada; que aunque se hubiese retrasado la ley Aído seguirían muriendo más de 100.000 niños al año; que el tonteo con los abortistas sólo es una pérdida de tiempo; y que las manipulaciones a mayor gloria del PP de Hazteorín y su marca blanca Derecho a Vivir sólo pretenden que la buena gente no se salga del redil centrorreformista. Que hasta dónde vamos a llegar, compañero del metal.
Pero nosotros, humildes trabajadores del teclado, todavía tenemos mucho que trabajar. Y mucho que reírnos de pijotadas ajenas. Ya saben, aprender jugando. Pues no somos modernos ni ná.
Carlos Salvador, aquél que le hizo una higa al intento fagocitador del PP con UPN, decía que hombre, no presentéis ahora la ley de marras que todavía no podemos engañar a todos los españoles. Esperarse a que haya quinientos mil abortos, o mejor un millón al año y así ni los retrógrados católicos, tocanarices como ellos solos, la madre que les trajo y el padre que les hizo, podrán negarse. La cita no es textual pero es aproximadamente lo que se pretendía: no que no se aprobase la ley, sino que se retrasase su aprobación (por lo que, impepinablemente, se acepta la ley como buena). Y se supone que lo hizo así para ganarse los votos de, por ejemplo, Rosa Díez, la societa oportunista que montó un chiringuito cuando se le acababa el chollo de todos los gastos pagados por el PSOE. Resultado: que la propuesta light se ha ido al carajo con una sublime abstención de la Díez, públicamente abortista (y quien no lo vea o es tonto o se hace el sueco).
Además, los hazteorines celebraban con entusiasmo haber conseguido que los diputados recibiesen cuatro emails por cuatro segundos por obra y gracia de Nachete Arsuaga, también conocido como sobrino de Rato y paniaguado del PP, y sus huestes superguays de la muerte. ¿Y todo eso, ese despliegue de mails masivos, esa utilización de la buena intención de la gente buena, para qué ha servido? Para nada. Repito: PARA NADA. Los diputados, como era de prever, no han hecho ni puto caso y han seguido a lo suyo, que hay que ver esta plebe, que hasta se habrá pensado que la democracia significa que la tenemos que atender en sus tontadas.
Pero, pupilos míos, todo este paripé es bueno: por fin se ha demostrado que las lindezas al tratar de este tema no sirven para nada; que aunque se hubiese retrasado la ley Aído seguirían muriendo más de 100.000 niños al año; que el tonteo con los abortistas sólo es una pérdida de tiempo; y que las manipulaciones a mayor gloria del PP de Hazteorín y su marca blanca Derecho a Vivir sólo pretenden que la buena gente no se salga del redil centrorreformista. Que hasta dónde vamos a llegar, compañero del metal.
Pero nosotros, humildes trabajadores del teclado, todavía tenemos mucho que trabajar. Y mucho que reírnos de pijotadas ajenas. Ya saben, aprender jugando. Pues no somos modernos ni ná.
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martes, junio 16, 2009
De expertos sarasones veinteañeros
Me entero por el Embajador en el Infierno de que los galegopeperos han decido poner de asesor económico e industrial a un chaval de 21 años, estudiante de Derecho, con pinta de sarasón y presidente de la Nuevas Degeneraciones de Pontevedra. Y va el Embajador y se enfada. Si es que hace falta ser retrógrado.
Embajador, amiguete, todo el mundo sabe que en Derecho enseñan un montón de economía e industria. Claro, como hace años que no vas a la Facultad de Derecho de la Complu a jugar al mus (míticos los muses de la susodicha Facultad) no estás enterado de nada. Así que preparación académica no le falta al chavalote, demostrado está.
Sus 21 años son garantía de futuro, sangre nueva y esperanzadora para seguir con el proyecto de perpetuarse en la poltrona, que los mayores en algún momento se tendrán que prejubilar con el sueldo completo, caray, que no haces más que exigir y exigir a esos magnánimos, generosos y honrados próceres de Galiza Ceibe.
¿Y su pinta de sarasón? Bueno, que si no tachan al PP de ser de derechas e incluso conservadores. ¡Dios nos libre! Es más, puede que alguno les recuerde que millones de votantes filopeperos son católicos. Y además, de puntillas siempre hay que pasar por la presidencia de Fraga, que a quién se le ocurre ser ministro del oprobioso general que se comía a los niños crudos, que no podía ser de ningún otro sitio sino gallego, me cago en la mar.
Lo único que escama un poquito es que sea presidente de las juventudes superguays peperoni pontevedresas, que algún malpensado podrá pensar que esa es la razón por la que le enchufan. Si es que hace falta ser malandrín para pensar tal.
Y luego nos extrañamos del compadreo societa-peperoni. Si son iguales, joder.
Embajador, amiguete, todo el mundo sabe que en Derecho enseñan un montón de economía e industria. Claro, como hace años que no vas a la Facultad de Derecho de la Complu a jugar al mus (míticos los muses de la susodicha Facultad) no estás enterado de nada. Así que preparación académica no le falta al chavalote, demostrado está.
Sus 21 años son garantía de futuro, sangre nueva y esperanzadora para seguir con el proyecto de perpetuarse en la poltrona, que los mayores en algún momento se tendrán que prejubilar con el sueldo completo, caray, que no haces más que exigir y exigir a esos magnánimos, generosos y honrados próceres de Galiza Ceibe.
¿Y su pinta de sarasón? Bueno, que si no tachan al PP de ser de derechas e incluso conservadores. ¡Dios nos libre! Es más, puede que alguno les recuerde que millones de votantes filopeperos son católicos. Y además, de puntillas siempre hay que pasar por la presidencia de Fraga, que a quién se le ocurre ser ministro del oprobioso general que se comía a los niños crudos, que no podía ser de ningún otro sitio sino gallego, me cago en la mar.
Lo único que escama un poquito es que sea presidente de las juventudes superguays peperoni pontevedresas, que algún malpensado podrá pensar que esa es la razón por la que le enchufan. Si es que hace falta ser malandrín para pensar tal.
Y luego nos extrañamos del compadreo societa-peperoni. Si son iguales, joder.
El rey Midas de palo
Cajamadrid, antigua caja de ahorros y monte de piedad también conocida actualmente como Cortijo de Espe, nuestra Espe, la catoliquísima Espe, ha prestado al Madrí de Florentino 76 millones de pavos. Una propina, casi ná, limosna pura y dura. A su vez, Cajamadrid, esa caja de ahorros que se puso a jugar a ser banco bajo la dirección política del PP, es la caja con más posibilidades de irse al garete. Además, como todas las entidades financieras, bancos, cajas y demás guaridas de usureros (porque eso son, no nos engañemos), recibió una sustanciosa “ayuda” del Gobierno societa para que pagasen su avaricia y sus fraudes y viviesen la mar de tranquilotes, que hay que ver cómo sufren los ricos. Y ahora la ministra Salgado, relevo de Solbes, el de la “ayuda” a los usureros avaros (¿los hay de otro tipo?), dice que no importa, que total son cuatro duros, que qué más da, y que a otra cosa mariposa.
Florentino Pérez, ejemplo de economía ladrillesca y especulativa, llega a la presidencia del Madrí por ser el más rico. O el único rico. Vamos, un nuevo Santiago Bernabéu, con la salvedad de que éste era honrado. Entonces Pérez, como niño rico y pijo que es, se le ocurre que debe fichar a un tío que se llama Cristiano Ronaldo por 97 millones de euros, 97 millones que deben salir de la caja del Madrí, caja del Madrí que atesora telarañas. Y, claro, ha pedido un préstamo que, rápidamente, antes de terminar la frase, le han concedido encantados. Y justifica el gasto con los ingresos que va a recibir el mejor equipo del mundo a costa del fichajito de marras.
Y eso está muy bien, pero tiene una pega: la riqueza industrial que genera el asunto es bastante sólida y bastante segura, al menos durante unos años. Y se va enterita a China, Taiwan, Laos y Vietnam, que es dónde Adidas, Nike y demás marcas hacen sus balones, camisetas, pines y demás cucadas de merchandaising. ¿Y en España nadie sale beneficiado? Sí, claro: los ricos. Mediapro, del rojo Raures, y los bancos, principalmente. Y la Federación de Fútbol, claro. Es decir, la parte de esa pasta que revertirá en España, directa o indirectamente, será en servicios y en especulación y nunca en industria. Y volvemos al cuento que nos ha llevado a estar con el culo al aire: los servicios y la especulación no producen riqueza y dependen necesariamente de la situación económica. Situación económica que, como ustedes recordarán, está hecha una mierda. Ergo servicio y especulación que directamente se van a ir al garete.
Gran ejemplo de justicia económica, de reparto de fondos públicos (ya saben, “el dinero público no es de nadie”), de previsión estatal y empresarial, de inversión inteligente y de futuro. ¡Viva el rey Pérez!
Florentino Pérez, ejemplo de economía ladrillesca y especulativa, llega a la presidencia del Madrí por ser el más rico. O el único rico. Vamos, un nuevo Santiago Bernabéu, con la salvedad de que éste era honrado. Entonces Pérez, como niño rico y pijo que es, se le ocurre que debe fichar a un tío que se llama Cristiano Ronaldo por 97 millones de euros, 97 millones que deben salir de la caja del Madrí, caja del Madrí que atesora telarañas. Y, claro, ha pedido un préstamo que, rápidamente, antes de terminar la frase, le han concedido encantados. Y justifica el gasto con los ingresos que va a recibir el mejor equipo del mundo a costa del fichajito de marras.
Y eso está muy bien, pero tiene una pega: la riqueza industrial que genera el asunto es bastante sólida y bastante segura, al menos durante unos años. Y se va enterita a China, Taiwan, Laos y Vietnam, que es dónde Adidas, Nike y demás marcas hacen sus balones, camisetas, pines y demás cucadas de merchandaising. ¿Y en España nadie sale beneficiado? Sí, claro: los ricos. Mediapro, del rojo Raures, y los bancos, principalmente. Y la Federación de Fútbol, claro. Es decir, la parte de esa pasta que revertirá en España, directa o indirectamente, será en servicios y en especulación y nunca en industria. Y volvemos al cuento que nos ha llevado a estar con el culo al aire: los servicios y la especulación no producen riqueza y dependen necesariamente de la situación económica. Situación económica que, como ustedes recordarán, está hecha una mierda. Ergo servicio y especulación que directamente se van a ir al garete.
Gran ejemplo de justicia económica, de reparto de fondos públicos (ya saben, “el dinero público no es de nadie”), de previsión estatal y empresarial, de inversión inteligente y de futuro. ¡Viva el rey Pérez!
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lunes, junio 15, 2009
Manipulatzioa
Y hoy volvemos a hablar sobre la manipulación y la estupidez en la prensa patria, el modo en el que un mindundi puede llegar a ser redactor de una agencia y/o un medio de comunicación, y cómo un cabronazo puede titular noticias que leerán millones de personas.
Lo que nos ocupa es un tío en las provincias de Ávila y Madrid, mi Madrid, que ha cogido como afición atropellar guardiaciviles, así, como quien no quiere la cosa. Se trata de un pavo que se saltaba controles e intentaba (y conseguía) sacar de la calzada a los coches de la Benemérita que salían en persecución. Además, una vez cogido el gustillo, también atropelló a un guardia a pie (el guardia, no el pavo). Desenlace: un guardiacivil, al ver la vida del compañero yaciente más que amenazada (el conductor quería rematarlo pasándole por encima) ha sacado el arma, unos tiritos, y ha quitado de fumar al “infractor”. Se lo ha apiolado, le ha dado matarile, se lo ha cargado, lo ha matado. Y hasta ahí los hechos.
Pues bien, en las noticias de yahoo.es, copia y pega de Reuters, el redactor comienza diciendo que “Un hombre de 38 años murió esta noche en una persecución por un disparo de arma blanca”. Repito: un disparo de arma blanca. Con la frasecita podemos imaginarnos que el benemérito guardia le disparó con una ballesta, un arco, un tiragomas o un tirachinas. Que la cosa está muy malita para gastar munición de la pistola, que cuesta una pasta.
Seguimos leyendo y descubrimos que la Guardia Civil “localizó el coche con señales acústicas”. O sea, que usaron el método murciélago: se pusieron a dar gritos y supieron dónde estaba el carro del atropellante por el eco. Muy al estilo de Daredevil, el superhéroe católico ciego que vivía en la Cocina del Infierno y veía los sonidos.
El resto de la noticia es aproximadamente correcta, con los típicos fallos gramaticales de un pelao becario que cubre las vacaciones de los mayores a 300 pavos el mes.
Y ahora cogemos la misma noticia pero en elmundo.es. Sabido es el odio irracional y la manía acrítica que tienen los adeptos al pedrojotismo contra la Guardia Civil, que a saber qué les pasa por la mente. Pues bien, la redacción de la noticia es más o menos correcta e informa con cierta objetividad. Pero el titular reza: “La Guardia Civil abate a tiros a un hombre que se saltó dos controles”. Caray, pensará cualquiera, cómo se pasan los guardias. Total, por saltarse dos controlitos de nada tampoco merecía la muerte el pobre hombre. Que lo mismo llegaba tarde al trabajo, o a una cita con la moza, o estaba de parto, o algo así.
Es decir, los amigos de elmundo.es lo que hacen es, por medio de un titular confuso y, en el fondo, falso (no cuentan toda la verdad, o al menos no la parte fundamental de la información: guardiaciviles abaten a tiros a un hombre que amenazaba su vida o que intentaba atropellarles), consiguen una vez más poner en tela de juicio el buen hacer de la Benemérita acusándola sibilinamente de sobrepasarse en sus funciones.
Hace poco, un amigo dijo con toda la razón que los periodistas estaban exentos de saber. Ahora añado yo que también están exentos de obrar bien.
Lo que nos ocupa es un tío en las provincias de Ávila y Madrid, mi Madrid, que ha cogido como afición atropellar guardiaciviles, así, como quien no quiere la cosa. Se trata de un pavo que se saltaba controles e intentaba (y conseguía) sacar de la calzada a los coches de la Benemérita que salían en persecución. Además, una vez cogido el gustillo, también atropelló a un guardia a pie (el guardia, no el pavo). Desenlace: un guardiacivil, al ver la vida del compañero yaciente más que amenazada (el conductor quería rematarlo pasándole por encima) ha sacado el arma, unos tiritos, y ha quitado de fumar al “infractor”. Se lo ha apiolado, le ha dado matarile, se lo ha cargado, lo ha matado. Y hasta ahí los hechos.
Pues bien, en las noticias de yahoo.es, copia y pega de Reuters, el redactor comienza diciendo que “Un hombre de 38 años murió esta noche en una persecución por un disparo de arma blanca”. Repito: un disparo de arma blanca. Con la frasecita podemos imaginarnos que el benemérito guardia le disparó con una ballesta, un arco, un tiragomas o un tirachinas. Que la cosa está muy malita para gastar munición de la pistola, que cuesta una pasta.
Seguimos leyendo y descubrimos que la Guardia Civil “localizó el coche con señales acústicas”. O sea, que usaron el método murciélago: se pusieron a dar gritos y supieron dónde estaba el carro del atropellante por el eco. Muy al estilo de Daredevil, el superhéroe católico ciego que vivía en la Cocina del Infierno y veía los sonidos.
El resto de la noticia es aproximadamente correcta, con los típicos fallos gramaticales de un pelao becario que cubre las vacaciones de los mayores a 300 pavos el mes.
Y ahora cogemos la misma noticia pero en elmundo.es. Sabido es el odio irracional y la manía acrítica que tienen los adeptos al pedrojotismo contra la Guardia Civil, que a saber qué les pasa por la mente. Pues bien, la redacción de la noticia es más o menos correcta e informa con cierta objetividad. Pero el titular reza: “La Guardia Civil abate a tiros a un hombre que se saltó dos controles”. Caray, pensará cualquiera, cómo se pasan los guardias. Total, por saltarse dos controlitos de nada tampoco merecía la muerte el pobre hombre. Que lo mismo llegaba tarde al trabajo, o a una cita con la moza, o estaba de parto, o algo así.
Es decir, los amigos de elmundo.es lo que hacen es, por medio de un titular confuso y, en el fondo, falso (no cuentan toda la verdad, o al menos no la parte fundamental de la información: guardiaciviles abaten a tiros a un hombre que amenazaba su vida o que intentaba atropellarles), consiguen una vez más poner en tela de juicio el buen hacer de la Benemérita acusándola sibilinamente de sobrepasarse en sus funciones.
Hace poco, un amigo dijo con toda la razón que los periodistas estaban exentos de saber. Ahora añado yo que también están exentos de obrar bien.
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The girl from yesterday (en memoria de Antonio Vega)
One day you don't even know what time it is
You lay by my side but still you don't know why
The empty streets have seen you grow and change
But I know in your heart you might be crying again
I look out of the window for the girl I knew yesterday
Smiling in the flowers of my favorite garden
Too hard to understand too late to comprehend
While you and I can never be together again
The early morning light that slowly fills the room
Makes your golden hair shine like the sun
And late up in Penta I'm still listening to
Every song that ever made me fall for you..fell for you
I look out of the window for the girl I knew yesterday
So hard to understand there's nothing I can do
Now I'm going out of my mind following you
Going out of my mind following you...
Going out of my mind following you...
Going out of my mind following you...
Going out of my mind following you...
domingo, junio 14, 2009
Comulgar o no comulgar
Según cuenta elmundo.es, con las manos en la cabeza y ese mohín de principios del XX de niño pijo rebosante de art decó y morfina, que un párroco de Teyá, pueblo barcelonés de seis mil habitantes, ha dicho que nanai de la China mandarina a la Primera Comunión de una niña con síndrome de Down, o como decíamos los cromañones, mongólica. Aspavientos, protestas indignadas y condenas con lacitos en la solapa. Que los modernos cuando se enfadan anda que no son sublimes en sus manifestaciones. Y aquí, amiguetes, hay caso.
Por un lado, la protesta de la madre, recogida, apoyada, amparada y me atrevería a decir que dirigida por los pupilos de Pedro Jota Calvorota, es de una puerilidad rayana en lo insolente. Dicen que, al loro, “hechos como este provocan que sea una persona [la niña] discriminada y marginada”. Nada sobre el Cuerpo de Cristo ni sobre el Sacrificio incruento ni sobre el momento en el que la eternidad enterita entra en contacto con el efímero tiempo terrenal. Lo que les jode es que no pueden organizar el bodorrio en talla pequeña, la horterada king size, la competición por ver quién es la niña más guapa, más alta y con más lazos garrapiñados del pueblo. Y los padres con más pasta, que es ahí donde radica su indignación.
Por otro lado, el sacerdote arguye que el Sacramento “no era necesario” porque la niñita mongólica “al ser un ángel de Dios, no es una pecadora”. Y miren ustedes, me temo que el curilla en cuestión se saltó un par de cursos en el seminario y confunde curras con merinas, o Confesión con Primera Comunión para ser más exactos.
Claro está que la niña, por su enfermedad (porque es una enfermedad y no una circunstancia) está tremendamente limitada en cuanto a capacidad de abstracción se refiere. Y también que el cura no ha adolecido de buena voluntad, ya que propuso que si la niñita aprendía en Padrenuestro comulgaría. Pero lo que es fundamental saber es si la susodicha está en uso de razón, pues es la condición que la Iglesia latina pone para recibir el Cuerpo físicamente presente de Cristo. Y sin embargo no hay que olvidar que en las Iglesias orientales dan de comulgar a los neófitos, aunque se trate de niños pequeños.
En cualquier caso, que la niña pueda o no tener pecados de los que confesarse antes de comulgar previene precisamente de eso mismo: que tenga que acudir a la Confesión o no. Pero en ningún caso, sin más información, significa que no pueda recibir al Señor. Es decir, y es algo que la noticia no explica y que haría muy bien el párroco en aclararlo, ¿ha mostrado la realidad de la Comunión a la niña? ¿Le ha hecho entender el acto que se lleca a cabo? ¿Le ha hablado sobre la Presencia Divina en la Hostia?
No importa si no luce vestidito cursi de princesa de cuento o si la madre no queda satisfecha con la exhibición social de su hija entre sus vecinos. Lo que importa, y tener que explicarlo es preocupante, es la Comunión, es Cristo, es Dios. Y todo lo demás, absolutamente todo, es relativo a que le dé mayor gloria a Él.
Por un lado, la protesta de la madre, recogida, apoyada, amparada y me atrevería a decir que dirigida por los pupilos de Pedro Jota Calvorota, es de una puerilidad rayana en lo insolente. Dicen que, al loro, “hechos como este provocan que sea una persona [la niña] discriminada y marginada”. Nada sobre el Cuerpo de Cristo ni sobre el Sacrificio incruento ni sobre el momento en el que la eternidad enterita entra en contacto con el efímero tiempo terrenal. Lo que les jode es que no pueden organizar el bodorrio en talla pequeña, la horterada king size, la competición por ver quién es la niña más guapa, más alta y con más lazos garrapiñados del pueblo. Y los padres con más pasta, que es ahí donde radica su indignación.
Por otro lado, el sacerdote arguye que el Sacramento “no era necesario” porque la niñita mongólica “al ser un ángel de Dios, no es una pecadora”. Y miren ustedes, me temo que el curilla en cuestión se saltó un par de cursos en el seminario y confunde curras con merinas, o Confesión con Primera Comunión para ser más exactos.
Claro está que la niña, por su enfermedad (porque es una enfermedad y no una circunstancia) está tremendamente limitada en cuanto a capacidad de abstracción se refiere. Y también que el cura no ha adolecido de buena voluntad, ya que propuso que si la niñita aprendía en Padrenuestro comulgaría. Pero lo que es fundamental saber es si la susodicha está en uso de razón, pues es la condición que la Iglesia latina pone para recibir el Cuerpo físicamente presente de Cristo. Y sin embargo no hay que olvidar que en las Iglesias orientales dan de comulgar a los neófitos, aunque se trate de niños pequeños.
En cualquier caso, que la niña pueda o no tener pecados de los que confesarse antes de comulgar previene precisamente de eso mismo: que tenga que acudir a la Confesión o no. Pero en ningún caso, sin más información, significa que no pueda recibir al Señor. Es decir, y es algo que la noticia no explica y que haría muy bien el párroco en aclararlo, ¿ha mostrado la realidad de la Comunión a la niña? ¿Le ha hecho entender el acto que se lleca a cabo? ¿Le ha hablado sobre la Presencia Divina en la Hostia?
No importa si no luce vestidito cursi de princesa de cuento o si la madre no queda satisfecha con la exhibición social de su hija entre sus vecinos. Lo que importa, y tener que explicarlo es preocupante, es la Comunión, es Cristo, es Dios. Y todo lo demás, absolutamente todo, es relativo a que le dé mayor gloria a Él.
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jueves, junio 11, 2009
Qué hacer ahora
Después de las últimas elecciones y a la luz de los resultados, se han multiplicado los análisis, informes, dossiers y notitas varias al respecto. Y, claro, todos se han puesto a sentar cátedra sobre posibles soluciones, avances, victorias o como se quiera llamar. El abajo firmante no va a ser menos, así que a ello me pongo con diligencia y premura. (Nota: hablo para todos los partidos que defienden los principios no negociables de Benedicto XVI, en adelante P/PNN/BXVI. ¿A que mola?)
Vale. Lo primero es definir concretamente qué queremos hacer. Si, simplemente, queremos buenos resultados electorales estamos de enhorabuena: nos afiliamos al PP y seguimos con la bella e inútil tradición de “cambiarlo desde dentro” (cambiar sí ha cambiado, pero a peor, en el caso de que alguna vez fuese bueno). Si lo que queremos es hacer el paripé y tranquilizar nuestra conciencia a base de esfuerzos denodados para pocos miles de votos, también es nuestro día: podemos seguir haciendo el imbécil eternamente, ya que nadie nos va a molestar. Debe ser muy chulo eso de ser el tonto del pueblo pero, al cabo de un rato, tiene que aburrir bastante.
Y ahora vamos a hablar en serio: ¿queremos de verdad penetrar en la sociedad, influir en ella, proponer de manera seria y serena nuestro proyecto común, esto es, los PNN/BXVI? Pues claro es que la sola actividad partidista no es suficiente. Necesaria sí, porque el común de los mortales identifica las leyes positivas con la ley natural o con el bien, y son los partidos los que hacen esas leyes. Suficiente no: ha quedado demostrado, que la sola actividad partidista tiene una capacidad de influencia tremendamente minúscula, al menos en cuanto a partidos marginales y extraparlamentarios se trate. ¿En qué otras actividades sociales hay que actuar? Está claro que en toda asociación o sociedad de modo general, pero no con un fin de presión más o menos inmediato (presunta estrategia de hazteorines, improductiva a la vez que ridícula). El objetivo debe ser calar en la sociedad, preparar a las personas e influir directamente en ellas, incluirlas en el proyecto y una vez hecho eso, de modo natural los partidos políticos todos sentirán la necesidad de acercarse a ese sector de electores. O ese sector de electores tendrá su propio partido, claro está.
Bien, para empezar no es desdeñable la Plataforma PNN/BXVI y las conversaciones entre los cuatro partidos que los aceptan de mejor o peor modo. Pero no para estructurar el proyecto en torno a dichos minipartidos, sino para que los componentes de esos partidos trabajen juntos en las actividades sociales de cualquier tipo. Es decir, no se puede estructurar el proyecto en una alianza o coalición electoral, débil e inestable en su esencia y claramente insuficiente para responder a todas las necesidades que se puedan plantear. Son las personas con iguales objetivos las que deben unirse en la labor común.
Sigamos. Las actividades de asociaciones y demás son importantes, no lo negaré, pero también son superficiales en cuanto a influencia directa sobre las personas se refiere. ¿Deben existir? Sí, sin duda. Sin embargo hace falta otro tipo de “asociación” que pueda cubrir un campo que, con poquísimas excepciones, está en barbecho desde hace décadas, si no desde siempre. Estoy hablando de un sindicato católico.
La labor sindical, puramente social, aporta unas ventajas que en ningún caso pueden ser ofrecidas por partidos o por asociaciones culturales, juveniles, de ocio o de cualquier otro tipo. Un sindicato cubre una de las más importantes facetas del ser humano: la laboral. Además, el sector sindical en España está pervertido desde, al menos, hace treinta años y la aparición de un sindicato serio, si se hace con suficiente fuerza, puede tener una repercusión incalculable.
Lo que propongo es un sindicato católico donde se ofrezcan servicios puramente sindicales a todo tipo de trabajador y donde, además, se oferte una formación laboral y moral que sea realmente atractiva. Un sindicato donde, además de las cuestiones técnicas relativas a la formación laboral, se incluyese un aspecto católico de entendimiento del mundo (se me ocurre que podría ser algo parecido a la asignatura de Antropología de la Universidad de Navarra). Por supuesto tiene que cumplir las condiciones máximas de cercanía, atención, alcance y disponibilidad con el trabajador. Y por supuesto que la condición de católico no se debe ocultar y la independencia de los P/PNN/BXVI debe ser real y efectiva.
Crear un sindicato es muy simple siempre y cuando se disponga de profesionales adecuados para las distintas actividades y de su generosidad. ¿Tenemos esos profesionales? Yo creo que sí. ¿Tenemos esa voluntad de servicio? La respuesta me la darán ustedes.
Repito: hace falta un sindicato.
Vale. Lo primero es definir concretamente qué queremos hacer. Si, simplemente, queremos buenos resultados electorales estamos de enhorabuena: nos afiliamos al PP y seguimos con la bella e inútil tradición de “cambiarlo desde dentro” (cambiar sí ha cambiado, pero a peor, en el caso de que alguna vez fuese bueno). Si lo que queremos es hacer el paripé y tranquilizar nuestra conciencia a base de esfuerzos denodados para pocos miles de votos, también es nuestro día: podemos seguir haciendo el imbécil eternamente, ya que nadie nos va a molestar. Debe ser muy chulo eso de ser el tonto del pueblo pero, al cabo de un rato, tiene que aburrir bastante.
Y ahora vamos a hablar en serio: ¿queremos de verdad penetrar en la sociedad, influir en ella, proponer de manera seria y serena nuestro proyecto común, esto es, los PNN/BXVI? Pues claro es que la sola actividad partidista no es suficiente. Necesaria sí, porque el común de los mortales identifica las leyes positivas con la ley natural o con el bien, y son los partidos los que hacen esas leyes. Suficiente no: ha quedado demostrado, que la sola actividad partidista tiene una capacidad de influencia tremendamente minúscula, al menos en cuanto a partidos marginales y extraparlamentarios se trate. ¿En qué otras actividades sociales hay que actuar? Está claro que en toda asociación o sociedad de modo general, pero no con un fin de presión más o menos inmediato (presunta estrategia de hazteorines, improductiva a la vez que ridícula). El objetivo debe ser calar en la sociedad, preparar a las personas e influir directamente en ellas, incluirlas en el proyecto y una vez hecho eso, de modo natural los partidos políticos todos sentirán la necesidad de acercarse a ese sector de electores. O ese sector de electores tendrá su propio partido, claro está.
Bien, para empezar no es desdeñable la Plataforma PNN/BXVI y las conversaciones entre los cuatro partidos que los aceptan de mejor o peor modo. Pero no para estructurar el proyecto en torno a dichos minipartidos, sino para que los componentes de esos partidos trabajen juntos en las actividades sociales de cualquier tipo. Es decir, no se puede estructurar el proyecto en una alianza o coalición electoral, débil e inestable en su esencia y claramente insuficiente para responder a todas las necesidades que se puedan plantear. Son las personas con iguales objetivos las que deben unirse en la labor común.
Sigamos. Las actividades de asociaciones y demás son importantes, no lo negaré, pero también son superficiales en cuanto a influencia directa sobre las personas se refiere. ¿Deben existir? Sí, sin duda. Sin embargo hace falta otro tipo de “asociación” que pueda cubrir un campo que, con poquísimas excepciones, está en barbecho desde hace décadas, si no desde siempre. Estoy hablando de un sindicato católico.
La labor sindical, puramente social, aporta unas ventajas que en ningún caso pueden ser ofrecidas por partidos o por asociaciones culturales, juveniles, de ocio o de cualquier otro tipo. Un sindicato cubre una de las más importantes facetas del ser humano: la laboral. Además, el sector sindical en España está pervertido desde, al menos, hace treinta años y la aparición de un sindicato serio, si se hace con suficiente fuerza, puede tener una repercusión incalculable.
Lo que propongo es un sindicato católico donde se ofrezcan servicios puramente sindicales a todo tipo de trabajador y donde, además, se oferte una formación laboral y moral que sea realmente atractiva. Un sindicato donde, además de las cuestiones técnicas relativas a la formación laboral, se incluyese un aspecto católico de entendimiento del mundo (se me ocurre que podría ser algo parecido a la asignatura de Antropología de la Universidad de Navarra). Por supuesto tiene que cumplir las condiciones máximas de cercanía, atención, alcance y disponibilidad con el trabajador. Y por supuesto que la condición de católico no se debe ocultar y la independencia de los P/PNN/BXVI debe ser real y efectiva.
Crear un sindicato es muy simple siempre y cuando se disponga de profesionales adecuados para las distintas actividades y de su generosidad. ¿Tenemos esos profesionales? Yo creo que sí. ¿Tenemos esa voluntad de servicio? La respuesta me la darán ustedes.
Repito: hace falta un sindicato.
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miércoles, junio 10, 2009
Un partido democrático
Les voy a hablar, niños y niñas, de cómo un partido que se proclama democrático hasta las trancas barrancas no se cree eso de que cada cual puede pensar como le dé la gana e incluso decirlo en su blog personal. Tamaña insolencia, tamaña desvergüenza no puede quedar impune, vive Dios. Pues bien, no sé si recuerdan que hace unos meses una señora que se llama Montserrat Nebrera, de profesión pepera catalana, escribió en su blog personal que el acento de Maleni Álvarez, Ministresa de Fomento por aquel entonces, era de chiste. Y, aparte de que era verdad (“antes rota que doblá”, “el aeropuerto de Baraja e mu grande”), Nebrera escribirá en su blog lo que le pete, digo yo.
Entonces el PP montó en cólera: le abrieron expediente, le acusaron de no sé qué gilipollez sobre odios raciales o alguna chorrada del mismo pelo, y le amenazaron, así meneando el dedo índice, con tirarle de las orejas o, mejor todavía, invitarle a reflexionar sobre lo que había hecho. Pues no son modernos los peperos ni nada. Por si eso fuese poco, salió a escena Javier Arenas, un señor que como tarjeta de presentación tiene haber perdido elecciones a diestro y siniestro y, consecuentemente, estar más a gusto que un arbusto en la “oposición”, por llamarle algo, en Andalucía, y dijo el gachó que Nebrera "no representa ni al partido ni a Cataluña" ¡Ay, qué doló! entonaban con cara de pena y lágrimas indecisas en los ojos los andaluces de postín, peperoni niños de papá, señoritos del pan pringao.
Por supuesto que a Nebrera no se la iban a calzar por decir lo que pensaba en su blog personal, precisamente porque es personal, sino que buscaron excusas bobas para cepillársela: falta de delicadeza, hablar claro (cosa totalmente prohibida en el PP), traición a las modernidades peperas y cosas por el estilo. Les faltó acusarla de alitosis o transpiración excesiva o de interrumpir a los mayores cuando hablan.
Al final, como no podía ser de otra manera, la cosa quedó en nada: Nebrera demostró su condición pepera y “aclaró” el sentido de sus palabras (sentido que y había quedado claro desde el primer momento) y sus jefes se quedaron más anchos que largos. Y siguieron hablando de democracia, de libertades, de derechos y demás cosas que ni ellos mismos se creen.
Pues eso es sólo un ejemplo de las obsesiones democráticas de algunos, los cuales se creen las virtudes de la democracia menos que las mentiras de ZampaP. Dicho queda.
Entonces el PP montó en cólera: le abrieron expediente, le acusaron de no sé qué gilipollez sobre odios raciales o alguna chorrada del mismo pelo, y le amenazaron, así meneando el dedo índice, con tirarle de las orejas o, mejor todavía, invitarle a reflexionar sobre lo que había hecho. Pues no son modernos los peperos ni nada. Por si eso fuese poco, salió a escena Javier Arenas, un señor que como tarjeta de presentación tiene haber perdido elecciones a diestro y siniestro y, consecuentemente, estar más a gusto que un arbusto en la “oposición”, por llamarle algo, en Andalucía, y dijo el gachó que Nebrera "no representa ni al partido ni a Cataluña" ¡Ay, qué doló! entonaban con cara de pena y lágrimas indecisas en los ojos los andaluces de postín, peperoni niños de papá, señoritos del pan pringao.
Por supuesto que a Nebrera no se la iban a calzar por decir lo que pensaba en su blog personal, precisamente porque es personal, sino que buscaron excusas bobas para cepillársela: falta de delicadeza, hablar claro (cosa totalmente prohibida en el PP), traición a las modernidades peperas y cosas por el estilo. Les faltó acusarla de alitosis o transpiración excesiva o de interrumpir a los mayores cuando hablan.
Al final, como no podía ser de otra manera, la cosa quedó en nada: Nebrera demostró su condición pepera y “aclaró” el sentido de sus palabras (sentido que y había quedado claro desde el primer momento) y sus jefes se quedaron más anchos que largos. Y siguieron hablando de democracia, de libertades, de derechos y demás cosas que ni ellos mismos se creen.
Pues eso es sólo un ejemplo de las obsesiones democráticas de algunos, los cuales se creen las virtudes de la democracia menos que las mentiras de ZampaP. Dicho queda.
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Financiación de la Iglesia
Según nos cuenta Hispanidad.com, y otros, la Conferencia Episcopal española ha publicado una memoria de gastos donde asegura ahorrarle al Estado ni más ni menos (bueno, seguramente más) que 3.000 millones de pavos. Y eso, indiscutiblemente, es una pasta gansa. Pero gansísima. Y, sin embargo, a mí me decepciona un poquito la memoria de marras. Me explico.
Lo primero es aclarar que parto de la base de que los pocos seguidores compulsivos y fieles a este mi blog, o séase ustedes, además de sumar un par de docenas tenga la casi total seguridad de que son católicos o algo parecido. Es decir, no escribo este artículo para dar munición al Enemigo y sus empleados, fundamentalmente porque mi blog ni sospechan que existe. Y, además, precisamente este es un blog personal donde la persona que escribe, o séase yo mismo, decide qué escribe, y esto es lo que he decidido. Y vamos a la pomada que se nos va la mañana.
No es que me decepcione la forma de la memoria, que puede estar maravillosamente redactada y más clara que el agua clara (y que la turbia, claro). Lo que me decepciona terriblemente es la existencia de dicha memoria, y para ser más concreto, los términos en los que ha sido redactado. Hablan de cantidades económicas justificadas por las acciones sociales, escolares, caritativas y asistenciales. Y eso, el reducir la actividad social de la Iglesia a unos números que formalmente justifican la existencia de ésta o al menos su labor en España, es precisamente eso: reducir la entidad de la Iglesia a la de una ONG, a la de la ONG más grande e importante del mundo y, por qué no decirlo, la de mejor resultado.
Claro que, como alguno de ustedes habrá pensado con esa mente preclara y ágil que caracteriza a los lectores de éste mi blog (peloteo puro y duro, lo reconozco), dicha concepción oenegera de la Iglesia se hace y se presenta para que el Estado, dirigido por los malandrines societas, hijos del Diablo como todo el mundo sabe, dedique un 0’7% para la financiación de las actividades eclesiales. Es más, se puede asegurar que la memoria decepcionante forma parte de la campaña para que el españolito de a pie marque la famosa equis en la declaración de la renta. Y eso, si que quedase ahí, si la Iglesia fuese una ONG, estaría muy bien.
Pero, ojo: el Estado financia a la Iglesia como herencia de la época de Franco, también llamada franquismo, u oprobiosa dictadura, u horrible época en la Historia de España, o bobadas por el estilo. Sí, sí, no se me escandalicen: el Estado español, confesional, financiaba a la Iglesia por ser eso mismo: la única Iglesia verdadera que sigue las enseñanzas del Único Dios Verdadero. Y, aunque todo esto suene muy antiguo (qué bonito es lo antiguo y qué hortera lo moderno que lo desprecia), así es.
Y más. La razón que se argumentaba entonces y que es de aplicación ahora mismo es que en las desamortizaciones de Mendizábal y Madoz, allá por el siglo XIX, efectuadas por esos simpáticos y entrañables masones y liberales, el expolio a la Iglesia fue de tal calibre que el propio Estado no podría pagarlo de vuelta jamás de los jamases. Latifundios, producciones agropecuarias, industrias, colegios, edificios, monumentos, obras de arte, etcétera infinito, y todos los intereses de demora de más de un siglo, es decir, más de cien años, es decir, más de 1.200 meses. Y multipliquen ustedes los intereses de demora aplicados por Hacienda, por poner un ejemplo, que no son de los más altos. Resultado, hipoteca estatal infinita. Y toma memoria histórica.
Pero es que ni siquiera esa razón, de mucho más peso que la que esgrimen los episcopales monseñores, es válida. Las horas que las religiosas y religiosos dedican a dar clase o a atender enfermos por amor a Dios, las que dedican los curas a confesar, decir Misa o cualquier otro Sacramento por amor a Dios, las de todo el clero a distintas actividades sociales por amor a Dios, las de monjes y monjas a rezar contemplativamente por amor a Dios, y las que todos los seglares pueden dedicar y dedican en amar al prójimo para amar así a Dios, no es que no sean cuantificables: es que cuantificarlas es un insulto al mismo amor a Dios. No es que sea un reduccionismo, es que es una perversión y una mentira.
No tengo ninguna duda de que la intención de los obispos en ningún caso ha sido ésa, la de pervertir el amor a Dios y pretender convertirlo en producto mercantil, pero la delicadeza ha brillado por su ausencia. Seguro que involuntariamente, insisto. Además, estar tan pendientes de los dinerillos es tan triste, tan obsceno y tan sórdido que, necesariamente, ahuyenta y perjudica la Fe, la Esperanza y la Caridad.
¿Que los societas quieren quitar una financiación que es perfectamente justa? Pues respondámosles de manera adecuada y en su propio campo: la política. ¿Que aun así quitan la dichosa financiación? Pues que la Iglesia se financie sola: se acaban los conciertos escolares, sanitarios, sociales y asistenciales. Y se espabila a los fieles para el sostenimiento de lo que no es otra cosa que el Cuerpo Místico de Cristo.
No equivoquemos el objeto ni el método porque entonces estamos perdidos.
Lo primero es aclarar que parto de la base de que los pocos seguidores compulsivos y fieles a este mi blog, o séase ustedes, además de sumar un par de docenas tenga la casi total seguridad de que son católicos o algo parecido. Es decir, no escribo este artículo para dar munición al Enemigo y sus empleados, fundamentalmente porque mi blog ni sospechan que existe. Y, además, precisamente este es un blog personal donde la persona que escribe, o séase yo mismo, decide qué escribe, y esto es lo que he decidido. Y vamos a la pomada que se nos va la mañana.
No es que me decepcione la forma de la memoria, que puede estar maravillosamente redactada y más clara que el agua clara (y que la turbia, claro). Lo que me decepciona terriblemente es la existencia de dicha memoria, y para ser más concreto, los términos en los que ha sido redactado. Hablan de cantidades económicas justificadas por las acciones sociales, escolares, caritativas y asistenciales. Y eso, el reducir la actividad social de la Iglesia a unos números que formalmente justifican la existencia de ésta o al menos su labor en España, es precisamente eso: reducir la entidad de la Iglesia a la de una ONG, a la de la ONG más grande e importante del mundo y, por qué no decirlo, la de mejor resultado.
Claro que, como alguno de ustedes habrá pensado con esa mente preclara y ágil que caracteriza a los lectores de éste mi blog (peloteo puro y duro, lo reconozco), dicha concepción oenegera de la Iglesia se hace y se presenta para que el Estado, dirigido por los malandrines societas, hijos del Diablo como todo el mundo sabe, dedique un 0’7% para la financiación de las actividades eclesiales. Es más, se puede asegurar que la memoria decepcionante forma parte de la campaña para que el españolito de a pie marque la famosa equis en la declaración de la renta. Y eso, si que quedase ahí, si la Iglesia fuese una ONG, estaría muy bien.
Pero, ojo: el Estado financia a la Iglesia como herencia de la época de Franco, también llamada franquismo, u oprobiosa dictadura, u horrible época en la Historia de España, o bobadas por el estilo. Sí, sí, no se me escandalicen: el Estado español, confesional, financiaba a la Iglesia por ser eso mismo: la única Iglesia verdadera que sigue las enseñanzas del Único Dios Verdadero. Y, aunque todo esto suene muy antiguo (qué bonito es lo antiguo y qué hortera lo moderno que lo desprecia), así es.
Y más. La razón que se argumentaba entonces y que es de aplicación ahora mismo es que en las desamortizaciones de Mendizábal y Madoz, allá por el siglo XIX, efectuadas por esos simpáticos y entrañables masones y liberales, el expolio a la Iglesia fue de tal calibre que el propio Estado no podría pagarlo de vuelta jamás de los jamases. Latifundios, producciones agropecuarias, industrias, colegios, edificios, monumentos, obras de arte, etcétera infinito, y todos los intereses de demora de más de un siglo, es decir, más de cien años, es decir, más de 1.200 meses. Y multipliquen ustedes los intereses de demora aplicados por Hacienda, por poner un ejemplo, que no son de los más altos. Resultado, hipoteca estatal infinita. Y toma memoria histórica.
Pero es que ni siquiera esa razón, de mucho más peso que la que esgrimen los episcopales monseñores, es válida. Las horas que las religiosas y religiosos dedican a dar clase o a atender enfermos por amor a Dios, las que dedican los curas a confesar, decir Misa o cualquier otro Sacramento por amor a Dios, las de todo el clero a distintas actividades sociales por amor a Dios, las de monjes y monjas a rezar contemplativamente por amor a Dios, y las que todos los seglares pueden dedicar y dedican en amar al prójimo para amar así a Dios, no es que no sean cuantificables: es que cuantificarlas es un insulto al mismo amor a Dios. No es que sea un reduccionismo, es que es una perversión y una mentira.
No tengo ninguna duda de que la intención de los obispos en ningún caso ha sido ésa, la de pervertir el amor a Dios y pretender convertirlo en producto mercantil, pero la delicadeza ha brillado por su ausencia. Seguro que involuntariamente, insisto. Además, estar tan pendientes de los dinerillos es tan triste, tan obsceno y tan sórdido que, necesariamente, ahuyenta y perjudica la Fe, la Esperanza y la Caridad.
¿Que los societas quieren quitar una financiación que es perfectamente justa? Pues respondámosles de manera adecuada y en su propio campo: la política. ¿Que aun así quitan la dichosa financiación? Pues que la Iglesia se financie sola: se acaban los conciertos escolares, sanitarios, sociales y asistenciales. Y se espabila a los fieles para el sostenimiento de lo que no es otra cosa que el Cuerpo Místico de Cristo.
No equivoquemos el objeto ni el método porque entonces estamos perdidos.
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lunes, junio 08, 2009
Eurorresultados
Vamos a hacer un somero análisis de las elecciones. Por un lado, PP y PSOE se reparten el pastel escenificando una pelea de sainete que, lamentablemente, ha podido seguir engañando, o quizás satisfaciendo, a la inmensa mayoría del respetable. Por otro, los macropartidos han sacado tajada, más o menos la prevista, con la novedad de UPyD, el partido propiedad de Rosa Díez, aquella política profesional a la que le picaba que en el partido socialista de sus amores no le hiciese caso ni Rita. Y todo eso desùés de haber servido con lealtad a la causa separatista burguesa del PNV en el Gobierno regional vasco de Ardanza. Que hay que ver qué desagradecidos pueden llegar a ser algunos, pardiez.
Por su parte, los etarras disfrazados de proetarras disfrazados de rojeras disfrazados de gente de farándula con vocación errante se han quedado con un palmo de narices. Y tanto ha sido así que Iniciativa Internacionalista, los expertos en disfraces, Mortadelos de la vida, ha sacado en Vascongadas el mismo número de votos que el centrorreformismo peperoni. Interpretemos esto como un buen síntoma, que total soñar dicen que es gratis.
Y ahora los márgenes, esas migajas que no parecen interesar a nadie, esos partidos creados con distintos fines, algunos honrados por increíble que parezca, y las dentelladas propias de los que se quedan sin cena. Empezamos por el más jugoso: Libertas. Ya hablé aquí sobre el cariz del negociete de Ganley. Ahora se demuestra que la falta de seriedad ha cundido por toda Europa y que la galleta es paneuropea, con lo que mola eso de que te conozcan en todo un continente, por Tutatis. Y a todo eso hay que sumar lo que parece que era la intención de Julio Ariza, presidente del Grupo Intereconomía: cargarse Ciudadanos (al partido, no a las personas humanas). Al menos eso es lo que asegura Detritus Losantos, y no sé si será cierto o no, pero tiene un tufillo a “Todos los hombres del presidente” que tira para atrás. Pues eso: Libertas kaputt, Ciudadanos R.I.P. Y a vivir que son dos días.
Luego andan por ahí los ultra algo: ultrafachas o ultrarojos, ultraderecha o ultraizquierda, ultraidentitarios o ultrainternacionalistas, o ultras a secas. Vamos, esos que dicen que, realmente, el sistema les trae al pairo y que les pueden ir dando morcilla a todos. Desde ese punto de vista de odio radical o disgusto racional emotivo, cuanto peor sean sus resultados más acorde estarán con sus convicciones. Así que, quizás, estén de fiesta.
Y por último los de los principios no negociables de Benedicto XVI: SAIn, FyV y AES. El batacazo, en cuanto a las expectativas creadas, ha sido morrocotudo: 35.000 votos entre los tres. Ahora bien, en cuanto a números absolutos todavía queda algún consuelo e incluso alguna esperanza, especialmente para AES.
Alternativa Española ha sacado casi 20.000 votos, mientras que en las pasadas elecciones generales sacó poco más de 7.000 para el Congreso. Casi ha triplicado los votos. ¿Es eso objetivamente bueno? Sí, por supuesto. ¿Es para tirar cohetes? En absoluto. Se da la circunstancia de que las elecciones europeas y las generales no son equiparables de modo general y, de modo particular, AES ha recibido apoyo extranjero (mucho o poco, mayor o menor) que de nada o de casi nada podría valer en elecciones nacionales.
Lo que sí indican estos resultados y la consiguiente decepción en cuanto a las expectativas imprudentes creadas por algunos en los tres partidos es que es más que posible que la estrategia utilizada no sea la adecuada. El fin de cualquier organización política, partido o lo que sea, es influir en la sociedad, calar en ella. ¿Se ha conseguido calar mínimamente no digo ya en la sociedad sino en los 35.000 votos? ¿Ha habido mucho converso a los principios no negociables entre esos 35.000? ¿Sólo ha sido un voto de consumo interno más una compañía circunstancial e insignificante? Y por último y más importante ¿nos preocupa más el conseguir más votos o el sostener un mensaje claro, inmutable, sin dobleces ni trucos?
Pero, eso sí, confío en que la Plataforma de los principios no negociables salga adelante.
Por su parte, los etarras disfrazados de proetarras disfrazados de rojeras disfrazados de gente de farándula con vocación errante se han quedado con un palmo de narices. Y tanto ha sido así que Iniciativa Internacionalista, los expertos en disfraces, Mortadelos de la vida, ha sacado en Vascongadas el mismo número de votos que el centrorreformismo peperoni. Interpretemos esto como un buen síntoma, que total soñar dicen que es gratis.
Y ahora los márgenes, esas migajas que no parecen interesar a nadie, esos partidos creados con distintos fines, algunos honrados por increíble que parezca, y las dentelladas propias de los que se quedan sin cena. Empezamos por el más jugoso: Libertas. Ya hablé aquí sobre el cariz del negociete de Ganley. Ahora se demuestra que la falta de seriedad ha cundido por toda Europa y que la galleta es paneuropea, con lo que mola eso de que te conozcan en todo un continente, por Tutatis. Y a todo eso hay que sumar lo que parece que era la intención de Julio Ariza, presidente del Grupo Intereconomía: cargarse Ciudadanos (al partido, no a las personas humanas). Al menos eso es lo que asegura Detritus Losantos, y no sé si será cierto o no, pero tiene un tufillo a “Todos los hombres del presidente” que tira para atrás. Pues eso: Libertas kaputt, Ciudadanos R.I.P. Y a vivir que son dos días.
Luego andan por ahí los ultra algo: ultrafachas o ultrarojos, ultraderecha o ultraizquierda, ultraidentitarios o ultrainternacionalistas, o ultras a secas. Vamos, esos que dicen que, realmente, el sistema les trae al pairo y que les pueden ir dando morcilla a todos. Desde ese punto de vista de odio radical o disgusto racional emotivo, cuanto peor sean sus resultados más acorde estarán con sus convicciones. Así que, quizás, estén de fiesta.
Y por último los de los principios no negociables de Benedicto XVI: SAIn, FyV y AES. El batacazo, en cuanto a las expectativas creadas, ha sido morrocotudo: 35.000 votos entre los tres. Ahora bien, en cuanto a números absolutos todavía queda algún consuelo e incluso alguna esperanza, especialmente para AES.
Alternativa Española ha sacado casi 20.000 votos, mientras que en las pasadas elecciones generales sacó poco más de 7.000 para el Congreso. Casi ha triplicado los votos. ¿Es eso objetivamente bueno? Sí, por supuesto. ¿Es para tirar cohetes? En absoluto. Se da la circunstancia de que las elecciones europeas y las generales no son equiparables de modo general y, de modo particular, AES ha recibido apoyo extranjero (mucho o poco, mayor o menor) que de nada o de casi nada podría valer en elecciones nacionales.
Lo que sí indican estos resultados y la consiguiente decepción en cuanto a las expectativas imprudentes creadas por algunos en los tres partidos es que es más que posible que la estrategia utilizada no sea la adecuada. El fin de cualquier organización política, partido o lo que sea, es influir en la sociedad, calar en ella. ¿Se ha conseguido calar mínimamente no digo ya en la sociedad sino en los 35.000 votos? ¿Ha habido mucho converso a los principios no negociables entre esos 35.000? ¿Sólo ha sido un voto de consumo interno más una compañía circunstancial e insignificante? Y por último y más importante ¿nos preocupa más el conseguir más votos o el sostener un mensaje claro, inmutable, sin dobleces ni trucos?
Pero, eso sí, confío en que la Plataforma de los principios no negociables salga adelante.
Qué hay de lo mío
Hoy, amiguitos, estamos de fiesta; hoy, adictos míos, tenemos algo que celebrar; hoy, pupilos aventajados, es un día feliz; hoy, lectores y lectrices, sabemos que ha ganado el PP las euroelecciones. ¿De qué se extrañan? Es un gran acontecimiento que haya ganado la unidad de la derecha, la pulcritud del centrorreformismo, el esplendor de unos principios tan sagrados como nunca nombrados. Hoy, queridos y queridas, amigos y amigas, vascos y vascas, podemos sentirnos orgullosos y esperanzados de que el liberalismo puro haya vencido a tan inusual embate de izquierdistas malvados.
Porque, si no me equivoco, la victoria pepera significa que ZampaP, humillado, se va del Gobierno dejando paso a los mejores gestores peperoni; significa que la crisis está a punto de ser deshecha por el grupo de adalides del capitalismo patrio; significa que, por fin, alguien velará por nuestros derechos ciudadanos, nuestros intereses generales y nuestros culos a la intemperie. Estamos ante un acontecimiento único, o histórico que dirían los cursis: el paro desaparecerá en las próximas horas, los cuatro millones y pico de desempleados encontrarán trabajo a lo más tardar en una semana, todos tendremos un pisito en propiedad y una segunda vivienda para las vacaciones, montaña o playa, a saber. Por supuesto que se defenderá la soberanía de España y a la vez se cederá esa misma soberanía, o se defenderá la vida y a la vez se acabará con ella, o se defenderá al empleado y a la vez se aprobará el despido libre y gratuito. Ay, pero qué majos son estos peperoni de pelo engominado.
Hoy, abandonados de mis entrepaños, será un día para recordar: hoy los peperos van a despertarnos de nuestros peores sueños. Porque en eso consistía el juego, ¿no? Eso es lo que nos han prometido durante toda la campaña, ¿verdad? Esa era la responsabilidad de no dividir a la derecha y de echar a ZP, ¿no es así?
Pues ya me contarán cómo va la cosa.
Porque, si no me equivoco, la victoria pepera significa que ZampaP, humillado, se va del Gobierno dejando paso a los mejores gestores peperoni; significa que la crisis está a punto de ser deshecha por el grupo de adalides del capitalismo patrio; significa que, por fin, alguien velará por nuestros derechos ciudadanos, nuestros intereses generales y nuestros culos a la intemperie. Estamos ante un acontecimiento único, o histórico que dirían los cursis: el paro desaparecerá en las próximas horas, los cuatro millones y pico de desempleados encontrarán trabajo a lo más tardar en una semana, todos tendremos un pisito en propiedad y una segunda vivienda para las vacaciones, montaña o playa, a saber. Por supuesto que se defenderá la soberanía de España y a la vez se cederá esa misma soberanía, o se defenderá la vida y a la vez se acabará con ella, o se defenderá al empleado y a la vez se aprobará el despido libre y gratuito. Ay, pero qué majos son estos peperoni de pelo engominado.
Hoy, abandonados de mis entrepaños, será un día para recordar: hoy los peperos van a despertarnos de nuestros peores sueños. Porque en eso consistía el juego, ¿no? Eso es lo que nos han prometido durante toda la campaña, ¿verdad? Esa era la responsabilidad de no dividir a la derecha y de echar a ZP, ¿no es así?
Pues ya me contarán cómo va la cosa.
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viernes, junio 05, 2009
El califa Obama I
Y vuelven los políticos españoles a sacar a relucir a Negrobama, ese mulato tan fashion que como toda arma tiene un eslógan vacuo: “yes, we can”. Hace poco la portavoz del PSOE, Pajín que se llama la pobrecita, en un rapto de poesía y romanticismo, gritó a los cuatro vientos, con los ojos en blanco como la niña de El Exorcista, que será un “acontecimiento histórico para l planeta” (Tierra, supongo) que en 2010 gobiernen a la vez Negrobama allá y ZampaP acá. Y los peperos, que cuando se trata de superar las chorradas societas no tienen par, pues han respondido al nivel que la ocasión requería: Alfredo Prada, responsable de política exterior del PP, ha asegurado que Negrobama “votaría al PP”. Y más ancho que largo, se ha quedado el chiquito.
Vale. A todas estas, el negro más supermolón ha hecho un viajecito por Oriente Medio para dar un poquito de vaselina a los aliados musulmanes, esos que se descojonan si les hablas de derechos humanos y que se cabrean si les sugieres que las mujeres son iguales en dignidad que los varones. Pues bien, Negrobama, con esa sonrisa toda llena de piños, ha dado un discurso donde entre otras perlitas decía que “hay que recuperar el espíritu de tolerancia de Andalucía y Córdoba” (se supone, por si alguno no se había dado cuenta, que hablaba de Al Ándalus cuando dijo Andalucía). Con dos cojones. Ese espíritu de tolerancia que costó ocho siglos de Reconquista; ese espíritu de tolerancia que martirizó a cientos de cristianos; ese espíritu de tolerancia que aisló socialmente a los mozárabes; ese espíritu de tolerancia que tiene como más visible ejemplo a Almanzor, el que llegó a sangre y fuego hasta Santiago de Compostela. Ese es el espíritu de tolerancia de Al Ándalus y el califato de Córdoba.
Pero, claro, los mahometanos que son muy puñeteros ya hablaron de Al Ándalus. Eso sí, según parece habían sacado mejores notas en Historía que el negro más listo, más guapo y más simpático. La última vez habló un pavo que se llama Ayman al Zawahiri, de profesión lugarteniente de Osama Ben laden, ese moro con turbante que repartía caramelos entre los niños, así de majo es, cuánto le queremos. El caso es que Al Zawahiri dijo en su día que “no abandonaremos las armas, no detendremos nuestra guerra santa, no renunciaremos a nuestras creencias ni a Al Ándalus, Ceuta, Melilla”. Qué majo, ¿verdad?
Entonces, Pajín, pobrecita, ¿también es un acotencimiento planetario que los terroristas musulmanes se hagan pis encima de la emoción cuando piensan en nuestra tierra? Y Prada, prenda, ¿Al Zawahiri o Ben Laden también son votantes del PP?
Si es que cuando se ponen a decir gilipolleces, Negrobama incluido, en serio que no hay quién les soporte.
Vale. A todas estas, el negro más supermolón ha hecho un viajecito por Oriente Medio para dar un poquito de vaselina a los aliados musulmanes, esos que se descojonan si les hablas de derechos humanos y que se cabrean si les sugieres que las mujeres son iguales en dignidad que los varones. Pues bien, Negrobama, con esa sonrisa toda llena de piños, ha dado un discurso donde entre otras perlitas decía que “hay que recuperar el espíritu de tolerancia de Andalucía y Córdoba” (se supone, por si alguno no se había dado cuenta, que hablaba de Al Ándalus cuando dijo Andalucía). Con dos cojones. Ese espíritu de tolerancia que costó ocho siglos de Reconquista; ese espíritu de tolerancia que martirizó a cientos de cristianos; ese espíritu de tolerancia que aisló socialmente a los mozárabes; ese espíritu de tolerancia que tiene como más visible ejemplo a Almanzor, el que llegó a sangre y fuego hasta Santiago de Compostela. Ese es el espíritu de tolerancia de Al Ándalus y el califato de Córdoba.
Pero, claro, los mahometanos que son muy puñeteros ya hablaron de Al Ándalus. Eso sí, según parece habían sacado mejores notas en Historía que el negro más listo, más guapo y más simpático. La última vez habló un pavo que se llama Ayman al Zawahiri, de profesión lugarteniente de Osama Ben laden, ese moro con turbante que repartía caramelos entre los niños, así de majo es, cuánto le queremos. El caso es que Al Zawahiri dijo en su día que “no abandonaremos las armas, no detendremos nuestra guerra santa, no renunciaremos a nuestras creencias ni a Al Ándalus, Ceuta, Melilla”. Qué majo, ¿verdad?
Entonces, Pajín, pobrecita, ¿también es un acotencimiento planetario que los terroristas musulmanes se hagan pis encima de la emoción cuando piensan en nuestra tierra? Y Prada, prenda, ¿Al Zawahiri o Ben Laden también son votantes del PP?
Si es que cuando se ponen a decir gilipolleces, Negrobama incluido, en serio que no hay quién les soporte.
Y comenzó el diluvio
José María Ánsar, el otrora presidente del Gobierno, el de la píldora postcoital, las legalizaciones de los arrejuntamientos por delante y por detrás, los 500.000 niños asesinados y la bajada de pantalones incondicional ante las intenciones sodomitas de los separatistas, ese señor con bigote y sin labio superior ha dicho en CEU San Pablo que, al loro, “yo he sido siempre un defensor del derecho a la vida”. Toma ya, lo dice sin que se le caiga la cara de vergüenza. Y no solo eso, además el pavo, ante una preguntita de nada de por qué coño no abolieron la ley del aborto cuando estaban en el Gobierno, asegura que, al loro de nuevo, “nadie es perfecto” y que “cuando se tienen responsabilidades se hace lo que se puede”. Jodo, este o padece cretinismo con dosis de amnesia o es un cabronazo de tomo y lomo.
Por supuesto que hazteorines o análogos a aplaudir con las orejas que se han puesto al oír a su gurú espiritual siquiera justificar una parte de sus constantes mentiras (las del gurú y las de sus lacayos asociados). Peeeeeeeeeeero héteme aquí que un curilla ha salido a la palestra y, quién sabe si queriendo, ha cerrado el pico a toda la pandilla de super reformistas de la muerte, progres de la diestra, neocon siervos del yanqui, y demás títulos que adornan a estos miserables de treinta monedas de euro.
Pues eso, que resulta que un sacerdote casi desconocido, monseñor Rouco Varela dice llamarse, que por lo visto es cardenal arzobispo de Madrid, casi nada, monada, ha dicho que “un católico no puede ser sujeto activo en la elaboración de una ley que esté en contra de la ley moral” y que “siempre es obligado para un católico, según las posibilidades, cambiar la ley”. Uy, Chemari Ánsar está quedando muy malamente. Pero el eminentísimo continúa: “si hay una ley que te manda que hagas algo malo, no puedes hacerlo, has de ir al martirio”.
Independientemente de que podamos estar o no de acuerdo en su manera de aplicar esas mismas palabras en cuanto a su relación con el poder se refiere, cosa que no viene al caso, estará bueno ver como esa especie genéticamente mutada conocida como peperos católicos se desgañitan para que sus habituales parroquianos, los del voto cautivo católico, les sigan haciendo caso con sus superfluas llamadas al voto útil y al mal menor. Aprovechen, señores y señoritas, señoras y sus maridos, y ríanse de ellos cuanto más puedan que a saber cuando se nos volverá a presentar ocasión tan singular.
Y Chemari ya puede ir metiéndose la lengua un palmo debajo de donde acaba la espalda.
Por supuesto que hazteorines o análogos a aplaudir con las orejas que se han puesto al oír a su gurú espiritual siquiera justificar una parte de sus constantes mentiras (las del gurú y las de sus lacayos asociados). Peeeeeeeeeeero héteme aquí que un curilla ha salido a la palestra y, quién sabe si queriendo, ha cerrado el pico a toda la pandilla de super reformistas de la muerte, progres de la diestra, neocon siervos del yanqui, y demás títulos que adornan a estos miserables de treinta monedas de euro.
Pues eso, que resulta que un sacerdote casi desconocido, monseñor Rouco Varela dice llamarse, que por lo visto es cardenal arzobispo de Madrid, casi nada, monada, ha dicho que “un católico no puede ser sujeto activo en la elaboración de una ley que esté en contra de la ley moral” y que “siempre es obligado para un católico, según las posibilidades, cambiar la ley”. Uy, Chemari Ánsar está quedando muy malamente. Pero el eminentísimo continúa: “si hay una ley que te manda que hagas algo malo, no puedes hacerlo, has de ir al martirio”.
Independientemente de que podamos estar o no de acuerdo en su manera de aplicar esas mismas palabras en cuanto a su relación con el poder se refiere, cosa que no viene al caso, estará bueno ver como esa especie genéticamente mutada conocida como peperos católicos se desgañitan para que sus habituales parroquianos, los del voto cautivo católico, les sigan haciendo caso con sus superfluas llamadas al voto útil y al mal menor. Aprovechen, señores y señoritas, señoras y sus maridos, y ríanse de ellos cuanto más puedan que a saber cuando se nos volverá a presentar ocasión tan singular.
Y Chemari ya puede ir metiéndose la lengua un palmo debajo de donde acaba la espalda.
jueves, junio 04, 2009
Euroelecciones
Decíamos ayer, pupilos míos, que votar Libertas era tanta estupidez como votar PP, y que llegados a la conclusión de que lo segundo es inútil e inmoral, por necesidad lo primero también lo es. ¿Entonces, se preguntarán ustedes acongojados, a quién votamos los católicos? Y yo, que soy más majo que las pesetas, a responderles me dispongo, para que luego se quejen, desagradecidos.
Los macropartidos, quién más y quien menos, son profundamente abortistas y, por acción u omisión, defienden la equiparación del ayuntamiento sodomita con el matrimonio, así que a la papelera todos. Y a otra cosa, mariposa. Sobre los partidos extraparlamentarios, que son los que de verdad pueden ofrecer algo distinto a la manida demagogia de los pancistas y paniaguados en el poder, la oferta es de lo más variopinta. Rojeras, rojeras separatistas, separatistas a secas, ecologetas varios, fumadores de porros y demás pandilla. Un fiestón. Luego hay algún minipartido que es tan mini que no va más a allá de una cuadrilla mejor o peor avenida de amiguetes, lo cual es muy meritorio pero poco serio: sin programa concreto, lugares comunes constantes, generalidades sin sentido y propuestas demodé.
Y, vamos a lo que nos interesa, determinados minipartidos ofrecen lo que los católicos buscamos: un programa que defienda la vida, la familia, la libertad de educación de los hijos y el bien común, o lo que es lo mismo, los valores innegociables del Papa (ya saben, por aquello de que el Papa es el jefe de la Iglesia y el Vicario de Cristo pues algo de caso sí que debemos hacerle por lo menos los católicos, ¿no creen?). Pues bien, estos partidos son Falange Española de las JONS, Familia y Vida, Solidaridad Autogestionada Internacionalista y Alternativa Española (también entraría en esta lista la Comunión Tradicionalista Carlista, pero no se presenta a las euroelecciones). Yo elijo AES. Y les explico la elección.
SAIn plantea la política como la lucha de los pobres contra los malvadísimos ricos, y eso, el plantearlo como una lucha, más que sumar sin ninguna duda resta; FyV se dedica en exclusiva a la protección de la vida, lo cual es muy loable pero claramente insuficiente; y FE de las JONS ofrece su particular modo de entender la política, también en forma de lucha, aunque de estos tres quizás es el más sólido y general.
AES, por su parte, se basa precisamente en los valores innegociables más la defensa de la unidad de España (aunque esta defensa quizás podría encuadrarse en el bien común). No elijo a AES porque tengan el apoyo de los tories, ni porque personalidades varias hayan firmado un manifiesto a su favor, ni porque los judíos de Málaga también les hagan carantoñas, ni porque estén dispuestos a la unión siquiera electoral con el resto de partidos de valores innegociables, ni porque sean los que más chinchan al PP y al PSOE. Todo eso, pudiendo ser más o menos bueno o más o menos mejorable, es sólo el aderezo. AES defiende la vida, toda vida, desde el momento de la concepción hasta la muerte por causa natural; AES defiende la familia basada en el matrimonio (entre un varón y una mujer, of course, y huelga decirlo); AES defiende la libertad de educación de los hijos; AES defiende el bien común basado en la moral objetiva y la ley natural; y, sobre todo en cuanto a euroelecciones se refiere, AES defiende la soberanía de España frente al creciente poder totalitario de la cosa europea.
¿Que podemos, ustedes y yo, cada uno de manera particular, tener pegas en el programa de AES? Sin ninguna duda. De hecho, la mayor pega que veo yo es el cheque escolar, que ya critiqué con fruición. Pero, ojo, demos a cada cosa la importancia que tiene y no queramos ser más exigentes en lo opinable, en lo negociable, con AES de lo que lo hemos sido con el PP o con cualquier otro.
Eso sí, ya les digo que si AES llevase en su programa el cheque sanitario hasta yo les dejaría de votar.
En cualquier caso, amigos y conocidas, queridos y apreciadas, que ustedes lo voten bien.
Los macropartidos, quién más y quien menos, son profundamente abortistas y, por acción u omisión, defienden la equiparación del ayuntamiento sodomita con el matrimonio, así que a la papelera todos. Y a otra cosa, mariposa. Sobre los partidos extraparlamentarios, que son los que de verdad pueden ofrecer algo distinto a la manida demagogia de los pancistas y paniaguados en el poder, la oferta es de lo más variopinta. Rojeras, rojeras separatistas, separatistas a secas, ecologetas varios, fumadores de porros y demás pandilla. Un fiestón. Luego hay algún minipartido que es tan mini que no va más a allá de una cuadrilla mejor o peor avenida de amiguetes, lo cual es muy meritorio pero poco serio: sin programa concreto, lugares comunes constantes, generalidades sin sentido y propuestas demodé.
Y, vamos a lo que nos interesa, determinados minipartidos ofrecen lo que los católicos buscamos: un programa que defienda la vida, la familia, la libertad de educación de los hijos y el bien común, o lo que es lo mismo, los valores innegociables del Papa (ya saben, por aquello de que el Papa es el jefe de la Iglesia y el Vicario de Cristo pues algo de caso sí que debemos hacerle por lo menos los católicos, ¿no creen?). Pues bien, estos partidos son Falange Española de las JONS, Familia y Vida, Solidaridad Autogestionada Internacionalista y Alternativa Española (también entraría en esta lista la Comunión Tradicionalista Carlista, pero no se presenta a las euroelecciones). Yo elijo AES. Y les explico la elección.
SAIn plantea la política como la lucha de los pobres contra los malvadísimos ricos, y eso, el plantearlo como una lucha, más que sumar sin ninguna duda resta; FyV se dedica en exclusiva a la protección de la vida, lo cual es muy loable pero claramente insuficiente; y FE de las JONS ofrece su particular modo de entender la política, también en forma de lucha, aunque de estos tres quizás es el más sólido y general.
AES, por su parte, se basa precisamente en los valores innegociables más la defensa de la unidad de España (aunque esta defensa quizás podría encuadrarse en el bien común). No elijo a AES porque tengan el apoyo de los tories, ni porque personalidades varias hayan firmado un manifiesto a su favor, ni porque los judíos de Málaga también les hagan carantoñas, ni porque estén dispuestos a la unión siquiera electoral con el resto de partidos de valores innegociables, ni porque sean los que más chinchan al PP y al PSOE. Todo eso, pudiendo ser más o menos bueno o más o menos mejorable, es sólo el aderezo. AES defiende la vida, toda vida, desde el momento de la concepción hasta la muerte por causa natural; AES defiende la familia basada en el matrimonio (entre un varón y una mujer, of course, y huelga decirlo); AES defiende la libertad de educación de los hijos; AES defiende el bien común basado en la moral objetiva y la ley natural; y, sobre todo en cuanto a euroelecciones se refiere, AES defiende la soberanía de España frente al creciente poder totalitario de la cosa europea.
¿Que podemos, ustedes y yo, cada uno de manera particular, tener pegas en el programa de AES? Sin ninguna duda. De hecho, la mayor pega que veo yo es el cheque escolar, que ya critiqué con fruición. Pero, ojo, demos a cada cosa la importancia que tiene y no queramos ser más exigentes en lo opinable, en lo negociable, con AES de lo que lo hemos sido con el PP o con cualquier otro.
Eso sí, ya les digo que si AES llevase en su programa el cheque sanitario hasta yo les dejaría de votar.
En cualquier caso, amigos y conocidas, queridos y apreciadas, que ustedes lo voten bien.
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miércoles, junio 03, 2009
Libertas-Ciudadanos
Se acercan las elecciones europeas sibilinamente, unas elecciones que a mi parecer más valdría que no se celebrasen, demasiada pasta para tan poco resultado, o mucho lirili y poco lerele. Pero a lo que vamos. Los católicos españoles nos vemos, como siempre, en la disyuntiva de a quién votar (caso de votar a alguien) y el panorama no puede ser más desolador. Por un lado los macropartidos plantean las euroelecciones como elecciones nacionales, o estatales que les gusta decir, no vaya a ser que los separatistas catalanes, los de Catalunya Nació, se enfaden. Por otro, los minipartidos en su mayoría u ofrecen estupideces o se quedan a mitad de camino o, incluso, hablan sólo de una parte muy reducida de la política global. Pero héteme aquí que aparece entre las brumas un nombre resplandeciente, muy al gusto de los de la-derecha-de-toda-la-vida: Libertas.
Pues bien, la cosa es una plataforma paneuropea que supuestamente quiere recuperar los orígenes culturales europeos, o séase las raíces cristianas, y luchar contra la corrupción. Y todo eso es muy bonito. Entonces Declan Ganley, que es el inventor y dueño del asunto, viene a España y Julio Ariza lo apadrina y se ofrece como adalid de su causa.
Vale. Independientemente de que el contacto de Ganley en España, antes de venir y hablar con Ariza, era López-Diéguez de AES, los hombres de Ariza han inventado para Libertas una alianza la mar de curiosa. Libertas es una plataforma que necesita de al menos un partido político en cada país donde se presente. El partido elegido, obviamente, debería haber sido AES (o CTC, pero ésta no se presenta) pero el premiado ha sido... ¡Ciudadanos de España! Y aquí comienza lo gracioso.
Ciudadanos de España, antiguos Ciudadans de Catalunya, es un partido que se define como de izquierdas y que, cómo no, está a favor del aborto GRATUITO, de los bodorrios de bujarras y demás lindezas de la progresía. Y, por supuesto, de una Europa laicista, pues no faltaba más. Claro, pensará alguno, pero eso en las elecciones en España, y Libertas seguro que les ha convencido de su error y patatín y patatán.
Pues dejando aparte la posibilidad del milagro, que no se ha dado, en el programa europeo del engendro Libertas-Ciudadanos, al lorito Paquito, no aparece NI UNA SOLA VEZ la palabra aborto ni ninguno de los eufemismos con los que se pretende ocultar el crimen. Tampoco se habla específicamente de la defensa de la vida desde la concepción hasta la muerte natural, ni la defensa de la familia, ni la recuperación de las raíces cristianas ni de la libertad educativa por parte de los padres. Una opción cojonuda para los católicos, como pueden observar. De Guatemala del PP a Guatepeor de Libertas.
Y ya como curiosidad, en el punto 17 del programa europeo puede leerse “eliminación cuerpos policiales militares” (sic). Y eso, queridos, quiere decir ni más ni menos que quieren echar el cierre a la Guardia Civil, a la Gendarmería, a los Carabinieri y cuerpos semejantes. Pero, lo que nos interesa, se quieren cargar a la Benemérita. Con dos cojones y sin ningún argumento. Muy bueno, sí señor.
Pues eso, si ustedes, por fin, han decidido que al PP lo vote Rita, ¿para qué enfangarse con Libertas, hijo bastardo del PP y el PSOE?
Pues bien, la cosa es una plataforma paneuropea que supuestamente quiere recuperar los orígenes culturales europeos, o séase las raíces cristianas, y luchar contra la corrupción. Y todo eso es muy bonito. Entonces Declan Ganley, que es el inventor y dueño del asunto, viene a España y Julio Ariza lo apadrina y se ofrece como adalid de su causa.
Vale. Independientemente de que el contacto de Ganley en España, antes de venir y hablar con Ariza, era López-Diéguez de AES, los hombres de Ariza han inventado para Libertas una alianza la mar de curiosa. Libertas es una plataforma que necesita de al menos un partido político en cada país donde se presente. El partido elegido, obviamente, debería haber sido AES (o CTC, pero ésta no se presenta) pero el premiado ha sido... ¡Ciudadanos de España! Y aquí comienza lo gracioso.
Ciudadanos de España, antiguos Ciudadans de Catalunya, es un partido que se define como de izquierdas y que, cómo no, está a favor del aborto GRATUITO, de los bodorrios de bujarras y demás lindezas de la progresía. Y, por supuesto, de una Europa laicista, pues no faltaba más. Claro, pensará alguno, pero eso en las elecciones en España, y Libertas seguro que les ha convencido de su error y patatín y patatán.
Pues dejando aparte la posibilidad del milagro, que no se ha dado, en el programa europeo del engendro Libertas-Ciudadanos, al lorito Paquito, no aparece NI UNA SOLA VEZ la palabra aborto ni ninguno de los eufemismos con los que se pretende ocultar el crimen. Tampoco se habla específicamente de la defensa de la vida desde la concepción hasta la muerte natural, ni la defensa de la familia, ni la recuperación de las raíces cristianas ni de la libertad educativa por parte de los padres. Una opción cojonuda para los católicos, como pueden observar. De Guatemala del PP a Guatepeor de Libertas.
Y ya como curiosidad, en el punto 17 del programa europeo puede leerse “eliminación cuerpos policiales militares” (sic). Y eso, queridos, quiere decir ni más ni menos que quieren echar el cierre a la Guardia Civil, a la Gendarmería, a los Carabinieri y cuerpos semejantes. Pero, lo que nos interesa, se quieren cargar a la Benemérita. Con dos cojones y sin ningún argumento. Muy bueno, sí señor.
Pues eso, si ustedes, por fin, han decidido que al PP lo vote Rita, ¿para qué enfangarse con Libertas, hijo bastardo del PP y el PSOE?
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martes, junio 02, 2009
Algo trama Obama para llevarnos a la cama
Adictos de mis entrañas y abandonados míos, hoy vamos a hablar, niños y niñas, de lo chachi piruli de las palabras, de los eslóganes, de los lemas y de la cursilería suma que, cómo no, embellece el lenguaje hasta extremos nunca imaginados. Sí, hoy les escribo sobre el famoso “Yes, we can” de Negrobama.
Hace tiempo escuché en la radio una entrevista donde se explicaba la manera más simple de manipulación de la información, de la desinformación básica. El primer paso es lo que se lama “voz de mando”, es decir, una frase sin contexto a la que nadie o casi nadie puede ponerle reparos. “Yes, we can”, “Sí, podemos”, es un claro ejemplo. ¿Podemos? ¿Podemos qué? ¿Y para qué podemos? ¿Y por qué podemos? Pero sobre todo ¿qué es lo que podemos? Sin embargo, al no despejar esas preguntas, es más, ni siquiera plantearlas, se llega a la más alta cota de demagogia vista en la Historia. O lo que es lo mismo, se le dice a cada cual lo que quiere escuchar porque es cada cual el que da un sentido u otro a unas palabras vacuas.
En España tuvimos un ejemplo a la contra muy chulo: el famoso “no a la guerra”. Esa frase sin apellidos es difícilmente rechazable, es decir, sin concretar sobre qué guerra tratamos nadie que no sea un tarado se pondrá a favor de la guerra en general, de la idea de los hombres matándose unos a otros y todo eso. Por lo que el “No a la guerra” estaba abierto a ser firmado por absolutamente todos, incluso los que estaban a favor de Ánsar y sus coleguis.
Y ahora vienen con el aborto. El eslogan que usan los promuerte, de izquierda o derecha, que igual da, ya no es que es un grupo de células, eso ya no importa. Ahora les oyes afirmar a todos que “el aborto es un drama”, lo cual es absolutamente cierto. Pero un drama ¿para quién? No, no, amiguetes, no para el niño inmolado en el altar de gustirrinín o la comodidad o la umbilicalitis. El drama es, al lorito Paquito, para la madre que mata a su criatura, para la mujer que convierte el vientre fuente de vida en un sórdido matadero putrefacto. Y, claro, lo pasa tan mal la pobrecita que encima no vamos a joderla con leyes penales y demás, así que... hágase derecho lo que era delito. Y santas pascuas.
Pero lo cojonudo de todo es que desde las filas presuntamente provida de hazteorines y demás, a quien defienden principalmente ¡es a la madre! Es decir, caen como gilipollas en la trampa de los progres por querer ser como ellos: la progresía diestra. ¿Y ahora qué, majetes?
Pero volviendo al tema del artículo, algo trama Obama para llevarnos a la cama. Y todos sonriendo.
Hace tiempo escuché en la radio una entrevista donde se explicaba la manera más simple de manipulación de la información, de la desinformación básica. El primer paso es lo que se lama “voz de mando”, es decir, una frase sin contexto a la que nadie o casi nadie puede ponerle reparos. “Yes, we can”, “Sí, podemos”, es un claro ejemplo. ¿Podemos? ¿Podemos qué? ¿Y para qué podemos? ¿Y por qué podemos? Pero sobre todo ¿qué es lo que podemos? Sin embargo, al no despejar esas preguntas, es más, ni siquiera plantearlas, se llega a la más alta cota de demagogia vista en la Historia. O lo que es lo mismo, se le dice a cada cual lo que quiere escuchar porque es cada cual el que da un sentido u otro a unas palabras vacuas.
En España tuvimos un ejemplo a la contra muy chulo: el famoso “no a la guerra”. Esa frase sin apellidos es difícilmente rechazable, es decir, sin concretar sobre qué guerra tratamos nadie que no sea un tarado se pondrá a favor de la guerra en general, de la idea de los hombres matándose unos a otros y todo eso. Por lo que el “No a la guerra” estaba abierto a ser firmado por absolutamente todos, incluso los que estaban a favor de Ánsar y sus coleguis.
Y ahora vienen con el aborto. El eslogan que usan los promuerte, de izquierda o derecha, que igual da, ya no es que es un grupo de células, eso ya no importa. Ahora les oyes afirmar a todos que “el aborto es un drama”, lo cual es absolutamente cierto. Pero un drama ¿para quién? No, no, amiguetes, no para el niño inmolado en el altar de gustirrinín o la comodidad o la umbilicalitis. El drama es, al lorito Paquito, para la madre que mata a su criatura, para la mujer que convierte el vientre fuente de vida en un sórdido matadero putrefacto. Y, claro, lo pasa tan mal la pobrecita que encima no vamos a joderla con leyes penales y demás, así que... hágase derecho lo que era delito. Y santas pascuas.
Pero lo cojonudo de todo es que desde las filas presuntamente provida de hazteorines y demás, a quien defienden principalmente ¡es a la madre! Es decir, caen como gilipollas en la trampa de los progres por querer ser como ellos: la progresía diestra. ¿Y ahora qué, majetes?
Pero volviendo al tema del artículo, algo trama Obama para llevarnos a la cama. Y todos sonriendo.
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lunes, junio 01, 2009
Misión Mimosín
Hoy, dilectos adictos, estamos de fiesta. Pero no porque la liga haya, por fin para el Madrí, terminado ni porque las elecciones tan recucas al Europarlamento se acerquen amenazantes ni porque haga un día bestial, no. Simplemente porque por fin nos explican qué coño hace el Ejército español allá donde el viento da la vuelta, en el auténtico culo del mundo, y porqué decenas de militares españoles han muerto mientras el minisTrillo responsable del desmantelamiento definitivo del Ejército, cual Pilatos, se lava las manos con un desparpajo digno de una folclórica: el Ejército español ha ido a Afganistán... (redoble de tambores)... ¡a ganarse el corazón de los afganos! (Chacón dixit, y Pixie y lo que haga falta).
Y, claro, esa misión Mimosín tan amorosa cómo no nos va a alegrar. No se preocupen, señores afganos, que les bombardeamos para ganarnos sus corazones de ustedes, no porque sean unos terroristas musulmanes y unos cabrones de tomo y lomo. ¡Ah! siendo así, responden los entrañables mahometanos extirpadores de clítoris y aficionados al cinturón bomba, qué importará que hayan matado a mi mujer y, sobre todo, se hayan cargado mi rebaño de cabras. Señores españoles, nuestros corazones ya los tienen. Y ahora, por favor, mueran ustedes con una sonrisa en los labios, que queda mejor en la foto.
Eso es lo que ocurre cuando no se tiene ni puta idea de para lo que sirve un Ejército ni qué utilidad tienen esas armas tan bonitas, porque lo son, que llevan al hombro. No se preocupen, no les voy a hablar de la misión primordial de un Ejército, que es la de disuasión, ni de la secundaria, que es dar matarile al enemigo, ni de la terciaria, que es atender las circunstancias más graves como la institución más autónoma que debería ser. Les hablaré de la cursilería engreída, de la incultura supina, de la ignorancia culpable, de la ausencia del más mínimo atisbo de vergüenza propia; de la mentira, del engaño, de la demagogia, del ocultamiento, de la estafa; del latrocinio generalizado, del cohecho, de la corrupción política autoinmune; del sistema de castas, de la separación de clases, de la injusticia social; de los experimentos estúpidos, de la soberbia idiota (¿la hay de otro tipo?), del fatalismo suicida, del racionalismo bobo.
Aunque, ahora que lo pienso, no me apetece hablar de esas cosas. Más que nada porque lamentarnos sin parar también es de imbéciles, y seguro que hay algún clavo ardiendo donde agarrarse que nos otorgue algo de esperanza. Y les emplazo a ustedes a que citen alguna sospecha o evidencia de recuperación y renovación. Hoy toca alegrarse y actuar en consecuencia. He dicho.
Y, claro, esa misión Mimosín tan amorosa cómo no nos va a alegrar. No se preocupen, señores afganos, que les bombardeamos para ganarnos sus corazones de ustedes, no porque sean unos terroristas musulmanes y unos cabrones de tomo y lomo. ¡Ah! siendo así, responden los entrañables mahometanos extirpadores de clítoris y aficionados al cinturón bomba, qué importará que hayan matado a mi mujer y, sobre todo, se hayan cargado mi rebaño de cabras. Señores españoles, nuestros corazones ya los tienen. Y ahora, por favor, mueran ustedes con una sonrisa en los labios, que queda mejor en la foto.
Eso es lo que ocurre cuando no se tiene ni puta idea de para lo que sirve un Ejército ni qué utilidad tienen esas armas tan bonitas, porque lo son, que llevan al hombro. No se preocupen, no les voy a hablar de la misión primordial de un Ejército, que es la de disuasión, ni de la secundaria, que es dar matarile al enemigo, ni de la terciaria, que es atender las circunstancias más graves como la institución más autónoma que debería ser. Les hablaré de la cursilería engreída, de la incultura supina, de la ignorancia culpable, de la ausencia del más mínimo atisbo de vergüenza propia; de la mentira, del engaño, de la demagogia, del ocultamiento, de la estafa; del latrocinio generalizado, del cohecho, de la corrupción política autoinmune; del sistema de castas, de la separación de clases, de la injusticia social; de los experimentos estúpidos, de la soberbia idiota (¿la hay de otro tipo?), del fatalismo suicida, del racionalismo bobo.
Aunque, ahora que lo pienso, no me apetece hablar de esas cosas. Más que nada porque lamentarnos sin parar también es de imbéciles, y seguro que hay algún clavo ardiendo donde agarrarse que nos otorgue algo de esperanza. Y les emplazo a ustedes a que citen alguna sospecha o evidencia de recuperación y renovación. Hoy toca alegrarse y actuar en consecuencia. He dicho.
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domingo, mayo 31, 2009
sábado, mayo 30, 2009
Golpe de Estado del Opus Dei
Me entero por Barbadillo de un artículo de una tal Elisa Serna en el prestigiosísimo e independentérrimo diario digital de nombre elplural.com. Para empezar, jamás vi tantas palabras que comiencen por mayúscula en un texto tan pequeño. Luego la tipa, después de escribir el texto, ha cogido con la mano un puñado de comas y, con alegría, las ha tirado en lo escrito, repartidas aleatoriamente sin ton ni son. Toda una muestra de arte moderno, pardiez. También tiene gracia su firma: Elisa Serna, cantautora, ex-presa y represaliada política (sic). Toma Jeroma pastillas de goma que son pa’ la tos. Nunca mayor título adorno a tan grande mujer, anda que no.
Pero lo cojonudo de verdad, lo que produce risa, tan simpática es la autora-represaliada-presa, es lo que pone. Critica la mujer (porque supongo que es una mujer) la decisión del Supremo de atender la querella de Manos Limpias y proceder a empapelar a Executor Garzón (que ya se verá en qué queda la cosa). Y, claro, como el asuntillo va en contra de los intereses rojeras pues que a la chiquita le molesta. ¿Quién tiene la culpa? Está claro: la Iglesia. Sí, sí, eso dice la individua: “el Tribunal Supremo ha involucionado a los postulados del fascismo europeo internacional, cuya base argumental toma como fuente el Derecho Canónico pre-constitucional, que (...) ha regido despóticamente nuestras vidas”. Toma ya. Cómo se nota que es una jurista experta y que conoce perfectamente de lo que trata el Derecho Canónico, en qué consistía el fascismo europeo (¿existió en otro continente?) y la relación de ambos con la decisión del Supremo de calzarse, procedimiento mediante, a Executor por un delito tipificado en las leyes actuales.
Pero el premio gordo viene al final del primer párrafo: nos cuenta Elisita que los visigodos eran unos católicos godos del sur de Alemania. Sí, sí, los visigodos eran católicos cuando “invadieron (sic)” Hispania, sólo que durante siglos estuvieron disimulando para engañar a los progresistas, que hasta por aquél entonces los había dando por saco. Además de gran jurista la piba es una experta en Historia. Académica por lo menos, historiadora nata.
El resto del texto es un conjunto de estupideces de autobombo poniendo a los rojeras de su generación, los niños de papá que corrían delante de los grises para luego presumir frente al chaval o chavala que se querían ligar, como héroes, como adalides de la libertad, como épicos personajes y como luchadores incansables. Una mierda, vamos. Y además acusa al Opus Dei, que ya me dirán ustedes que pinta en todo esto, de dar un "golpe blando (sic)". Madre mía.
Miren, está claro que el plural vale menos que el papel en el que está escrito (que no existe), pero, jodo, hasta publicar esa gilipollez es inapropiado. Enriquito, majete, de esta cagada ya no sales.
Pero lo cojonudo de verdad, lo que produce risa, tan simpática es la autora-represaliada-presa, es lo que pone. Critica la mujer (porque supongo que es una mujer) la decisión del Supremo de atender la querella de Manos Limpias y proceder a empapelar a Executor Garzón (que ya se verá en qué queda la cosa). Y, claro, como el asuntillo va en contra de los intereses rojeras pues que a la chiquita le molesta. ¿Quién tiene la culpa? Está claro: la Iglesia. Sí, sí, eso dice la individua: “el Tribunal Supremo ha involucionado a los postulados del fascismo europeo internacional, cuya base argumental toma como fuente el Derecho Canónico pre-constitucional, que (...) ha regido despóticamente nuestras vidas”. Toma ya. Cómo se nota que es una jurista experta y que conoce perfectamente de lo que trata el Derecho Canónico, en qué consistía el fascismo europeo (¿existió en otro continente?) y la relación de ambos con la decisión del Supremo de calzarse, procedimiento mediante, a Executor por un delito tipificado en las leyes actuales.
Pero el premio gordo viene al final del primer párrafo: nos cuenta Elisita que los visigodos eran unos católicos godos del sur de Alemania. Sí, sí, los visigodos eran católicos cuando “invadieron (sic)” Hispania, sólo que durante siglos estuvieron disimulando para engañar a los progresistas, que hasta por aquél entonces los había dando por saco. Además de gran jurista la piba es una experta en Historia. Académica por lo menos, historiadora nata.
El resto del texto es un conjunto de estupideces de autobombo poniendo a los rojeras de su generación, los niños de papá que corrían delante de los grises para luego presumir frente al chaval o chavala que se querían ligar, como héroes, como adalides de la libertad, como épicos personajes y como luchadores incansables. Una mierda, vamos. Y además acusa al Opus Dei, que ya me dirán ustedes que pinta en todo esto, de dar un "golpe blando (sic)". Madre mía.
Miren, está claro que el plural vale menos que el papel en el que está escrito (que no existe), pero, jodo, hasta publicar esa gilipollez es inapropiado. Enriquito, majete, de esta cagada ya no sales.
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jueves, mayo 28, 2009
Una de jueces
Publica diarioya.es un editorial sobre la gestación del cuerno a Executor Garzón y la admisión del nuevo invento proetarra como candidatura política. Y está muy bien el editorial de marras, pero creo que hay que ir un poquito más a lo hondo del asuntillo.
A Executor se lo van a calzar por prevaricación, es decir, por querer procesar a Franco por unas fosas ignotas y no a Escipión Emiliano por la muerte de los numantinos, que hasta dónde vamos a llegar. Y, en principio, eso es bueno: el que juega con fuego se acaba quemando. Ahora bien, llegan, como siempre, demasiado tarde. La intención de Executor, clara hasta para los más tontos de la clase, no era juzgar a un general que por muy malvadísimo que fuese está muerto desde hace décadas (y, desde el cielo, pensará ahí me las den todas). Lo que quería el juez más guapo, más alto y más simpático era llamar la atención y así, con el revuelo, conseguir ser un remedo de Al Capone Gore, a su vez remedo de Jimmy Cacahuete Carter. Es decir, convertirse en conferenciante internacional, a tantos miles de euros la conferencia hacen un total de ¡un pastón para Executor! Y el plan de pensiones tan curioso, que hasta los jueces tienen que buscarse las habichuelas en la jubilación, ya le ha salido: ha llamado la atención y es más que posible que le lluevan ofertas de trabajo, incluso con la que está cayendo. ¿Que le inhabilitan como juez? Pues vale. ¿Que le meten una multa? La paga con una parte de una conferencia y aquí paz y después gloria.
Y sobre el otro tema, que el Tribunal Constitucional haya enmendado al Tribunal Supremo, es de cachondeo. El TC, por mucho que nos quieran engañar, no es un tribunal de justicia ni está por encima orgánicamente del TS. El TC es un comisariado político nombrado por el soviet supremo, que no son otros que los macropartidos y su caciquismo endémico. La existencia de un TC es absurda se mire por dónde se mire. Es al legislativo y no al judicial al que habría que vigilar en el cumplimiento de la C.E./78 durante el proceso de las leyes. O lo que es lo mismo, son las leyes las que pueden ir encontra de la C.E./78, o de su espíritu o de su letra, y no las sentencias que hacen cumplir esas leyes.
Efectivamente, como alguno de ustedes ha pensado, también las sentencias deben ser vigiladas. Pero no en cuanto al cumplimiento de la C.E./78 sino en cuanto al cumplimiento de la ley ordinaria en cuestión. Y esa vigilancia la debe ejercer... ¡el Tribunal Supremo! Es decir, que las leyes las hagan los políticos y que esos mismos políticos vigilen a los tribunales de justicia es, ya lo he dicho, de cachondeo. Podríamos ahorrarnos el sueldo de jueces y que todo el proceso lo hiciesen los políticos. O, mejor aun, que cada cual se tome la justicia por su mano, que eso sí que es democracia. Charles Lynch, un gran demócrata: no en vano inventó el linchamiento, voluntad popular donde las haya.
Pues eso, que nos vienen repitiendo los jerarcas memócratas incansablemente que vivimos en un Estado de Derecho, pero ellos mismos se lo guisan y se lo comen. No es que la justicia vaya mal, es que no hay justicia, así de sencillo.
A Executor se lo van a calzar por prevaricación, es decir, por querer procesar a Franco por unas fosas ignotas y no a Escipión Emiliano por la muerte de los numantinos, que hasta dónde vamos a llegar. Y, en principio, eso es bueno: el que juega con fuego se acaba quemando. Ahora bien, llegan, como siempre, demasiado tarde. La intención de Executor, clara hasta para los más tontos de la clase, no era juzgar a un general que por muy malvadísimo que fuese está muerto desde hace décadas (y, desde el cielo, pensará ahí me las den todas). Lo que quería el juez más guapo, más alto y más simpático era llamar la atención y así, con el revuelo, conseguir ser un remedo de Al Capone Gore, a su vez remedo de Jimmy Cacahuete Carter. Es decir, convertirse en conferenciante internacional, a tantos miles de euros la conferencia hacen un total de ¡un pastón para Executor! Y el plan de pensiones tan curioso, que hasta los jueces tienen que buscarse las habichuelas en la jubilación, ya le ha salido: ha llamado la atención y es más que posible que le lluevan ofertas de trabajo, incluso con la que está cayendo. ¿Que le inhabilitan como juez? Pues vale. ¿Que le meten una multa? La paga con una parte de una conferencia y aquí paz y después gloria.
Y sobre el otro tema, que el Tribunal Constitucional haya enmendado al Tribunal Supremo, es de cachondeo. El TC, por mucho que nos quieran engañar, no es un tribunal de justicia ni está por encima orgánicamente del TS. El TC es un comisariado político nombrado por el soviet supremo, que no son otros que los macropartidos y su caciquismo endémico. La existencia de un TC es absurda se mire por dónde se mire. Es al legislativo y no al judicial al que habría que vigilar en el cumplimiento de la C.E./78 durante el proceso de las leyes. O lo que es lo mismo, son las leyes las que pueden ir encontra de la C.E./78, o de su espíritu o de su letra, y no las sentencias que hacen cumplir esas leyes.
Efectivamente, como alguno de ustedes ha pensado, también las sentencias deben ser vigiladas. Pero no en cuanto al cumplimiento de la C.E./78 sino en cuanto al cumplimiento de la ley ordinaria en cuestión. Y esa vigilancia la debe ejercer... ¡el Tribunal Supremo! Es decir, que las leyes las hagan los políticos y que esos mismos políticos vigilen a los tribunales de justicia es, ya lo he dicho, de cachondeo. Podríamos ahorrarnos el sueldo de jueces y que todo el proceso lo hiciesen los políticos. O, mejor aun, que cada cual se tome la justicia por su mano, que eso sí que es democracia. Charles Lynch, un gran demócrata: no en vano inventó el linchamiento, voluntad popular donde las haya.
Pues eso, que nos vienen repitiendo los jerarcas memócratas incansablemente que vivimos en un Estado de Derecho, pero ellos mismos se lo guisan y se lo comen. No es que la justicia vaya mal, es que no hay justicia, así de sencillo.
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Pandemia porcina: todo lleno de cerdos
Todos los medios de comunicación nos informan de que unos militares de la Academia de Ingenieros zapadores, sita en Hoyo de Manzanares, tienen esa gripe horrible y malévola, prima pequeña de la peste negra que asoló Europa hace ya unos siglos. Y hasta ahí todo bien. Es decir, si bien dieron la noticia y santas pascuas, lo que de verdad les interesó no es el medio por el que la enfermedad entró en el cuartel, el número de infectados dentro de él, la evolución de los contagiados o las medidas a tomar para evitar más enfermos, no. Son militares, así que les pueden ir dando pimpún, que no nos vamos a ocupar de esas tropas franquistas en plena evolución hacia un moderno y oenegero Ejército que sirve lo mismo para un roto que para un descosido en cuanto a campaña electoral se refiere.
Pues bien, el escándalo vino cuando se supo que un colegio había realizado dos visitas al cuartel habiendo ya neoleprosos dentro. ¡Uh!, ¡ay!, ¡oh! se oye en toda España. Porque eso sí es indignante y no que caigan enfermos militares: que unos niños hayan pasado a dos kilómetros de los soldados malitos. Pero no hay ningún contagio entre los niños y no se han visto expuestos directa ni indirectamente a la enfermedad. Calle, hombre, que nos jode la noticia.
Y ya entonces es cuando se monta la marimorena política: que si a quién se le ocurre, que menudo Ministerio tercermundista, que si hace falta ser cabrón, que si patatín que si patatán. Los sociatas responden como siempre: quitándose el muerto (y no lo hay) de encima. Si hay algún paquete, por supuesto que irá a los militares, que no va a caer en un prócer político, por Dios.
Pues bien, aparte de que la cosa no ha ido a más por el buen hacer de los militares, resulta que, exclusiva mundial, la gripe A es, al lorito, una gripe. ¿Cómorrrr? se preguntará alguno de ustedes (y alguna de ustedas, pues no somos modernos ni ná). Pues que es una gripe como cualquier otra gripe, sólo que nueva. Pero hay tratamiento y todos, repito, TODOS los enfermos aparecidos en España están en casa. Dos o tres días en el Hospital y a su casa, querido, que ya no hay baja laboral. Una gripe, no peste ni meningitis ni ébola ni ninguna enfermedad de esas chungas por la que palma gente a diestro y siniestro. Una gripe de mierda. Punto.
Y si nos ponemos así por una gripe quiero yo ver el histerismo cuando, por fin, se defina la estupidez como algo contagioso. Más que demostrado está.
PD: Alguno, de esos listísimos, pensará que sí, majete, pero han muerto un montón de personas humanas en México. Cierto, un país donde el sistema sanitario es, digámoslo suavemente, sensiblemente mejorable. En España, nos guste o no, la Seguridad Social es cojoplast. Eso hasta que venga algún idiota y se la cargue con el cheque sanitario, claro.
Pues bien, el escándalo vino cuando se supo que un colegio había realizado dos visitas al cuartel habiendo ya neoleprosos dentro. ¡Uh!, ¡ay!, ¡oh! se oye en toda España. Porque eso sí es indignante y no que caigan enfermos militares: que unos niños hayan pasado a dos kilómetros de los soldados malitos. Pero no hay ningún contagio entre los niños y no se han visto expuestos directa ni indirectamente a la enfermedad. Calle, hombre, que nos jode la noticia.
Y ya entonces es cuando se monta la marimorena política: que si a quién se le ocurre, que menudo Ministerio tercermundista, que si hace falta ser cabrón, que si patatín que si patatán. Los sociatas responden como siempre: quitándose el muerto (y no lo hay) de encima. Si hay algún paquete, por supuesto que irá a los militares, que no va a caer en un prócer político, por Dios.
Pues bien, aparte de que la cosa no ha ido a más por el buen hacer de los militares, resulta que, exclusiva mundial, la gripe A es, al lorito, una gripe. ¿Cómorrrr? se preguntará alguno de ustedes (y alguna de ustedas, pues no somos modernos ni ná). Pues que es una gripe como cualquier otra gripe, sólo que nueva. Pero hay tratamiento y todos, repito, TODOS los enfermos aparecidos en España están en casa. Dos o tres días en el Hospital y a su casa, querido, que ya no hay baja laboral. Una gripe, no peste ni meningitis ni ébola ni ninguna enfermedad de esas chungas por la que palma gente a diestro y siniestro. Una gripe de mierda. Punto.
Y si nos ponemos así por una gripe quiero yo ver el histerismo cuando, por fin, se defina la estupidez como algo contagioso. Más que demostrado está.
PD: Alguno, de esos listísimos, pensará que sí, majete, pero han muerto un montón de personas humanas en México. Cierto, un país donde el sistema sanitario es, digámoslo suavemente, sensiblemente mejorable. En España, nos guste o no, la Seguridad Social es cojoplast. Eso hasta que venga algún idiota y se la cargue con el cheque sanitario, claro.
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domingo, mayo 24, 2009
Cheques varios
Como bien saben ustedes, lectores y letrices, el Estado regido por los sociatas de pitiminí ha impuesto una cursilería de asignatura llamada EpC y, cómo no iba a pasar, los padres con dos dedos de frente se han agarrado un rebote king size. Pues bien, como también saben, los hazteorines y otros grupetes de servidumbre pepera se han puesto dale que te pego a pescar en aguas revueltas, no fuese a ser que esas aguas se llevasen a sus amadísimos Donma del Buen Centrismo, Superespe y compañía. Y héteme aquí que a algún paniaguado del centrismo patrio se le ocurrió la idea: cheque escolar. Y a bailar todos.
Según estos expertísimos, independentérrimos como ellos solos, la cosa consiste en que el Estado calcula cuánto cuesta una plaza en un colegio público y son los padres los que deciden dónde debe el mismo Estado pagar el pastizal: colegio público, concertado o privado. Y todo bajo la utópica ilusión o excusa barata de que así, por medio de una tan sublime como estúpida competencia mercantil, los colegios todos mejorarán su calidad y, ¡oh!, los niños, los padres, los profesores e incluso los bedeles serán más felices y comerán más perdices. Pues no faltaba más.
Peeeeeeeero no termina ahí el rollito. Algún que otro personaje, personajillo, personajete e incluso persona bienintencionada aboga ahora por el llamado cheque sanitario, es decir, que uno elige si pagar la Seguridad Social todos los meses al Estado o dárselo a alguna de las aseguradoras tan cucas que se ofertan por ahí.
Vale. Pues todo eso que a alguno de ustedes y ustedas sé que les hará no sólo gracia sino también ilusión es una gilipollez como un templo de grande, el Taj Mahal u otro al que le tengan manía. Porque, señores y señoresas, el Estado no es el gestor de los bienes particulares de cada cual, burda tentación liberal. Cuando un españolito de a pie paga sus impuestos no está pagando la plaza escolar de su hijo sino la universalización de la enseñanza. Por eso mismo, los españolitos que no son padres también pagan impuestos que también se dedican a la enseñanza de los hijos de otros. Repito: de los hijos DE OTROS. Es decir, con el cheque escolar hazteorino simplemente se torpedea la más básica solidaridad social por la que se crean los Estados: se niega la legitimidad de un fondo común para que el servicio escolar alcance a todo el mundo.
De igual modo, con el cheque sanitario se destroza no sólo la solidaridad social sino el más básico principio cristiano de atención al enfermo: uno no paga para que le atiendan a él personalmente sino para que puedan ser atendidos todos, los ricos y los pobres, los enfermos casuales o los crónicos, los jóvenes y los ancianos, los trabajadores o jubilados. Y si, por cosas de la vida, el abajo pagante se pone malito, pues también le atienden a él.
Ahora bien, si un cotizante no está a gusto con compartir la atención sanitaria con los plebeyos, que hay que ver qué mal huelen, o prefiere que sus hijos estudien en el Brains o en Fomento o en otro colegio privado de esos tan chic, pues que proceda. Es perfectamente legítimo y justo y, por supuesto, debe haber total libertad para eligir otras opciones. Pero se pagan. Y punto.
En definitiva, abandonados míos, si entramos en la espiral de los cheques, en poco tiempo algún lumbreras ofrecerá el cheque de seguridad para pagar a los vigilantes privados que vigilan la urba, osssea, y no a los policías. O el cheque defensivo, por aquello de montar cada cual su Ejértico mercenario, que eso sí que mola.
Resumiendo, no se paga para que los servicios sociales se los den a uno sino para que se los den a todos. Se paga la universalización. Y lo demás son paparruchadas de pijos aburridos.
Según estos expertísimos, independentérrimos como ellos solos, la cosa consiste en que el Estado calcula cuánto cuesta una plaza en un colegio público y son los padres los que deciden dónde debe el mismo Estado pagar el pastizal: colegio público, concertado o privado. Y todo bajo la utópica ilusión o excusa barata de que así, por medio de una tan sublime como estúpida competencia mercantil, los colegios todos mejorarán su calidad y, ¡oh!, los niños, los padres, los profesores e incluso los bedeles serán más felices y comerán más perdices. Pues no faltaba más.
Peeeeeeeero no termina ahí el rollito. Algún que otro personaje, personajillo, personajete e incluso persona bienintencionada aboga ahora por el llamado cheque sanitario, es decir, que uno elige si pagar la Seguridad Social todos los meses al Estado o dárselo a alguna de las aseguradoras tan cucas que se ofertan por ahí.
Vale. Pues todo eso que a alguno de ustedes y ustedas sé que les hará no sólo gracia sino también ilusión es una gilipollez como un templo de grande, el Taj Mahal u otro al que le tengan manía. Porque, señores y señoresas, el Estado no es el gestor de los bienes particulares de cada cual, burda tentación liberal. Cuando un españolito de a pie paga sus impuestos no está pagando la plaza escolar de su hijo sino la universalización de la enseñanza. Por eso mismo, los españolitos que no son padres también pagan impuestos que también se dedican a la enseñanza de los hijos de otros. Repito: de los hijos DE OTROS. Es decir, con el cheque escolar hazteorino simplemente se torpedea la más básica solidaridad social por la que se crean los Estados: se niega la legitimidad de un fondo común para que el servicio escolar alcance a todo el mundo.
De igual modo, con el cheque sanitario se destroza no sólo la solidaridad social sino el más básico principio cristiano de atención al enfermo: uno no paga para que le atiendan a él personalmente sino para que puedan ser atendidos todos, los ricos y los pobres, los enfermos casuales o los crónicos, los jóvenes y los ancianos, los trabajadores o jubilados. Y si, por cosas de la vida, el abajo pagante se pone malito, pues también le atienden a él.
Ahora bien, si un cotizante no está a gusto con compartir la atención sanitaria con los plebeyos, que hay que ver qué mal huelen, o prefiere que sus hijos estudien en el Brains o en Fomento o en otro colegio privado de esos tan chic, pues que proceda. Es perfectamente legítimo y justo y, por supuesto, debe haber total libertad para eligir otras opciones. Pero se pagan. Y punto.
En definitiva, abandonados míos, si entramos en la espiral de los cheques, en poco tiempo algún lumbreras ofrecerá el cheque de seguridad para pagar a los vigilantes privados que vigilan la urba, osssea, y no a los policías. O el cheque defensivo, por aquello de montar cada cual su Ejértico mercenario, que eso sí que mola.
Resumiendo, no se paga para que los servicios sociales se los den a uno sino para que se los den a todos. Se paga la universalización. Y lo demás son paparruchadas de pijos aburridos.
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martes, mayo 05, 2009
Qué chachi es Pachi
Pues sí, al final Pachi López, societa mayor de las Vascongadas ha consumado su matrimonio de conveniencia con los peperoni vascos, también conocidos como euskoherrieros, y ha sido exaltado como jefe máximo del batiburrillo territorial a imagen y semejanza de los sueños más eróticos de Sabino Arana. Así que nos encontramos con que la bestia vasca, también llamada comunidad autónoma del país vasco, tiene una linda cabecita con gafotas de empollón que responde al nombre de Pachi, con ese aire autodeterminado, tan eusko label.
¿Y qué viene ahora? Se preguntarán, apabullados, todos ustedes y ustedas, en número de cientos y con lagrimillas de emoción colgando de los ojos. Pues nada. Perdón. Quiero decir que todo seguirá igual: el mismo adoctrinamiento escolar, el mismo victimismo regional, el mismo egoísmo con la pasta, que con las cosas de comer no se juega, y el mismo tonteo con separatismos vascos, vaco-navarro, gabacho-vasco y vasco-gaditano si nos ponemos. Que todos tienen derecho a sentirse vascos, pardiez, que mola mazo y es taaaaaan fashion…
Pues bien, con todo si habrá algo distinto, sí hay un suspiro mínimo de esperanza: el peneuve ya no manda. Parece poca cosa si el sustituto va a hacer la misma política, pero lo cierto es que los bisnietos de Aguirrechu han montado en Vascongadas una red clientelar no vista desde tiempos de Roma, con aquel famoso Pompeyo. ¿Y que pasa ahora que ya no se enfundan en antiguos trajes, con palabras grandilocuentes y con árboles la mar de viejos a sus espaldas? Pues que los vascos de a pie, otrora en su mayoría clientes de los aranitos, descubrirán que no pasa nada si el peneuve no manda, si el peneuve no mangonea, si el peneuve no existe. Y ése podría ser el comienzo del fin de la hidra separatista en toda España: el agotamiento de los partidos separatistas y el descabezamiento de su ideología vacua.
Pero para la solución todavía quedan muchos, muchos, muchos años. Y mucho sufrimiento. Pero, ¡qué coño!, a lo mejor ya ha empezado.
¿Y qué viene ahora? Se preguntarán, apabullados, todos ustedes y ustedas, en número de cientos y con lagrimillas de emoción colgando de los ojos. Pues nada. Perdón. Quiero decir que todo seguirá igual: el mismo adoctrinamiento escolar, el mismo victimismo regional, el mismo egoísmo con la pasta, que con las cosas de comer no se juega, y el mismo tonteo con separatismos vascos, vaco-navarro, gabacho-vasco y vasco-gaditano si nos ponemos. Que todos tienen derecho a sentirse vascos, pardiez, que mola mazo y es taaaaaan fashion…
Pues bien, con todo si habrá algo distinto, sí hay un suspiro mínimo de esperanza: el peneuve ya no manda. Parece poca cosa si el sustituto va a hacer la misma política, pero lo cierto es que los bisnietos de Aguirrechu han montado en Vascongadas una red clientelar no vista desde tiempos de Roma, con aquel famoso Pompeyo. ¿Y que pasa ahora que ya no se enfundan en antiguos trajes, con palabras grandilocuentes y con árboles la mar de viejos a sus espaldas? Pues que los vascos de a pie, otrora en su mayoría clientes de los aranitos, descubrirán que no pasa nada si el peneuve no manda, si el peneuve no mangonea, si el peneuve no existe. Y ése podría ser el comienzo del fin de la hidra separatista en toda España: el agotamiento de los partidos separatistas y el descabezamiento de su ideología vacua.
Pero para la solución todavía quedan muchos, muchos, muchos años. Y mucho sufrimiento. Pero, ¡qué coño!, a lo mejor ya ha empezado.
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jueves, abril 09, 2009
Crisis vs. personas
Dilectos y abandonados adictos de mis entretelas, con justicia podrían ustedes y ustedes señalarme cual judíos bíblicos como dejado en la función de gurú que ejerzo humildemente sobre sus almas de ustedes, pero todo, por triste que sea, tiene una explicación: no he dispuesto de Internet ni de tiempo que perder buscándolo. Procuraré, eso sí, ser más diligente en mi actividad, pero les anuncio que hasta al menos el lunes 21 es improbable que les vuelva a escribir ningún artículo. De todos modos, gracias por la paciencia a quien la haya tenido y a quien no, ¡desagradecido! ¡Impaciente! ¡Niñato caprichoso! Y al tema.
Leo en diarioya.es un editorial magistral en tiempos como los que vivimos, donde hace una radiografía perfecta de las intenciones, acciones y justificaciones de los capitalistas, liberales y demás recua al sacrificio de los empleados a favor del beneficio de los empleadores. Y una frase espectacular: “es el trabajo para el hombre y no el hombre para el beneficio”. Y punto.
Nos han argumentado hiperbólica y perifrásticamente, en indicativo, subjuntivo e imperativo, que la crisis lo que pide a gritos son sacrificios humanos, unos sacrificios que convierten a los aztecas en hermanitas de la caridad. Y además, esos sacrificios se presentan como salvadores, como higiénicos, como saludables y hasta como simpáticos. Y el hombre, el empleado (aunque también el pequeño empresario) se ve obligado a aceptar la inmolación con las orejas gachas, pues la presentan, con toda la barba, como ejemplo de libertad.
Pero, como ya dijo un autor incómodo de los años treinta, el capitalismo supone la esclavitud más perversa de la Historia donde al esclavizado no le queda ni el legítimo y último consuelo de saberse explotado. Aquí el esclavizado además ha de dar las gracias al negrero por explotarle y se ve abocado a aceptar un trabajo, de ofrecérselo, por la fea manía del ser humano de comer a ser posible todos los días. Y la peor costumbre aun de tener hijos y que éstos también coman.
Y es en ese empleado, como bien indica el editorial de diarioya.es, donde la empresa tiene su mayor activo. Su único activo, me permito añadir. El beneficio o el lucro, por grande que sea, nunca puede sustituir al medio de generarlo y al fundamentalmente aprovecha la generación de la riqueza: al trabajador, sus familias y, como consecuencia, sólo como consecuencia, a la sociedad puesto que ésta, mecachis, es la suma de los individuos y nada más.
Miren, lectores y lectrices, la crisis es mentira. Sí, sí, ya sé que muchos se están quedando en la calle con una mano delante y otra detrás, pero aún estoy esperando que algún multimillonario se arruine y se quede en el paro o que las grandes empresas multinacionales dejen de ganar dinero a espuertas, dejen de tener beneficios netos y utilicen toda la fortuna que han ganado estos años en mantener a sus empleados.
Pero antes la muerte que perder parné. Y, of course, que la muerte sea la de los otros.
Leo en diarioya.es un editorial magistral en tiempos como los que vivimos, donde hace una radiografía perfecta de las intenciones, acciones y justificaciones de los capitalistas, liberales y demás recua al sacrificio de los empleados a favor del beneficio de los empleadores. Y una frase espectacular: “es el trabajo para el hombre y no el hombre para el beneficio”. Y punto.
Nos han argumentado hiperbólica y perifrásticamente, en indicativo, subjuntivo e imperativo, que la crisis lo que pide a gritos son sacrificios humanos, unos sacrificios que convierten a los aztecas en hermanitas de la caridad. Y además, esos sacrificios se presentan como salvadores, como higiénicos, como saludables y hasta como simpáticos. Y el hombre, el empleado (aunque también el pequeño empresario) se ve obligado a aceptar la inmolación con las orejas gachas, pues la presentan, con toda la barba, como ejemplo de libertad.
Pero, como ya dijo un autor incómodo de los años treinta, el capitalismo supone la esclavitud más perversa de la Historia donde al esclavizado no le queda ni el legítimo y último consuelo de saberse explotado. Aquí el esclavizado además ha de dar las gracias al negrero por explotarle y se ve abocado a aceptar un trabajo, de ofrecérselo, por la fea manía del ser humano de comer a ser posible todos los días. Y la peor costumbre aun de tener hijos y que éstos también coman.
Y es en ese empleado, como bien indica el editorial de diarioya.es, donde la empresa tiene su mayor activo. Su único activo, me permito añadir. El beneficio o el lucro, por grande que sea, nunca puede sustituir al medio de generarlo y al fundamentalmente aprovecha la generación de la riqueza: al trabajador, sus familias y, como consecuencia, sólo como consecuencia, a la sociedad puesto que ésta, mecachis, es la suma de los individuos y nada más.
Miren, lectores y lectrices, la crisis es mentira. Sí, sí, ya sé que muchos se están quedando en la calle con una mano delante y otra detrás, pero aún estoy esperando que algún multimillonario se arruine y se quede en el paro o que las grandes empresas multinacionales dejen de ganar dinero a espuertas, dejen de tener beneficios netos y utilicen toda la fortuna que han ganado estos años en mantener a sus empleados.
Pero antes la muerte que perder parné. Y, of course, que la muerte sea la de los otros.
jueves, marzo 26, 2009
Taza y media de EpC
Bueno, bueno, la que han liado unas sores en Logroño. Aprovechando la ocasión del aborto, de rebote, han desmontado tranquilamente la maravillosa asignatura EpC, invento orwelliano del Ministerio de la Verdad, aquél que se dedicaba a falsear la Historia y el presente modificando textos, imágenes y demás, con el fin, obviamente, de disponer de las voluntades de los súbditos.
Estos societas, sin despeinarse, hicieron con EpC una copia la verdad es que bastante cutrecilla de aquel Ministerio de “1984” y se quedaron tan anchos. ¿Qué se encontraron en como oposición? La mejor voluntad de los padres y a los trileros peperoni de la Gran Vía de José Antonio (porque ése es su nombre) engañándolos con su típico dónde está la bolita.
Pero ahora vienen unas monjas de un colegio concertado logroñés y dicen ¿ah, sí? ¿Con que ésas tenemos? Pues doctrina provida al canto en EpC con bofetada a los societas incluida, of course my horse. Y, los societas son asín, cual plañideras gitanas se han puesto a gemir por su tan adorada ¿libertad?
Ahí está uno de los trucos, desde el punto de vista de los colegios, para desmontar EpC: usarla para fines propios. Pero, insisto, propios, no de los progres diestros, o séase centrorreformistas, o séase del pepé.
Los postmarxistas de pitiminí han probado su propia medicina: se ha despojado a los padres rojillos de la capacidad y la responsabilidad de educar a sus hijos.
Ahora sólo queda que algún colegio tenga las santas narices de señalar a todo el Sistema como responsable de los asesinatos de niñitos indefensos. Si no matamos a la hidra le seguirán creciendo cabezas. O lo que es lo mismo, si no vamos contra la raíz del problema siempre nos quedaremos a medio camino de resolverlo.
Estos societas, sin despeinarse, hicieron con EpC una copia la verdad es que bastante cutrecilla de aquel Ministerio de “1984” y se quedaron tan anchos. ¿Qué se encontraron en como oposición? La mejor voluntad de los padres y a los trileros peperoni de la Gran Vía de José Antonio (porque ése es su nombre) engañándolos con su típico dónde está la bolita.
Pero ahora vienen unas monjas de un colegio concertado logroñés y dicen ¿ah, sí? ¿Con que ésas tenemos? Pues doctrina provida al canto en EpC con bofetada a los societas incluida, of course my horse. Y, los societas son asín, cual plañideras gitanas se han puesto a gemir por su tan adorada ¿libertad?
Ahí está uno de los trucos, desde el punto de vista de los colegios, para desmontar EpC: usarla para fines propios. Pero, insisto, propios, no de los progres diestros, o séase centrorreformistas, o séase del pepé.
Los postmarxistas de pitiminí han probado su propia medicina: se ha despojado a los padres rojillos de la capacidad y la responsabilidad de educar a sus hijos.
Ahora sólo queda que algún colegio tenga las santas narices de señalar a todo el Sistema como responsable de los asesinatos de niñitos indefensos. Si no matamos a la hidra le seguirán creciendo cabezas. O lo que es lo mismo, si no vamos contra la raíz del problema siempre nos quedaremos a medio camino de resolverlo.
martes, marzo 24, 2009
El Gobierno de España
Pasa el mediodía del viernes y en el Palacio de la Moncloa se oyen susurros, silbidos de algún bedel aburrido y el zumbido de alguna mosca laboriosa. De repente se escucha el eco de tacones de mujer y aparece en escena Carmen Chacón, ministra de Defensa, marcando el paso de modo peculiar: ha cambiado el aro os, aro os, asó por un cuquísimo izquierda, izquierda, izquierda progresista izquierda. Se dirige al salón de Consejo, es la última en llegar.
Los ministros todos y el presidente hacen un mohín al verla entrar en el salón y ella, como respuesta, mueve violentamente la melena. Toma asiento. Llegó la hora de empezar el Consejo de Ministros.
-Hoy vamos a ampliar derechos –comienza diciendo Zapatero- y a abogar por una necesidad perentoria…
-¿Por qué llegas tan tarde?- interrumpe Moratinos dirigiéndose a Chacón –No sé si sabes que tenemos vida propia y que alguno hemos quedado a comer.
-Sólo respondo a mi amo y señor- responde airada Chacón
Zapatero sigue: –Conseguiremos la igualdad entre hombre y mujer y daremos fin a un injusticia secular en una dinámica de grupo democrática.
A Bibiana Aído, recostada sobre su brazo con el codo en la mesa, se le escapa un suspiro. Magdalena Álvarez sigue descifrando los documentos sobre las obras de aún no sabe dónde ni para qué. Celestino Corbacho reza en silencio a la Virgen de su pueblo para que no salga en la conversación las cifras de paro, que a quién se le ocurre quedarse en el paro con la que está cayendo. Mercedes Cabrera mira atentamente a todos los contertulios y, educada que es ella, mantiene un respetuoso silencio. Y el resto duerme.
-Mira, Moratinos, tú quedas a comer pero yo estaba trabajando por la grandeza de nuestra nación de naciones, así que te callas- grita Chacón.
Rubalcaba, despierto por el chillido, se despereza. Zapatero sigue hablando: -Porque esa es nuestra misión, acabar con la injusticia eclesial en el sector alimenticio y dar hogar a quien no tiene de comer. ¿O era pan a quien no tiene casa?
-A ver, tía lista, ¿qué estabas haciendo?- dice Moratinos.
-Pues estaba preparando la retirada de nuestras democráticas tropas de la república de Kosovo, esa nación que todavía no reconocemos- responde Chacón.
-Eso, eso: los derechos de las naciones a seguir unidas o a despedazarse, que no se diga- aporta emocionado Zapatero.
-¿Retirada de dónde? ¡Tú estás loca!- masculla Moratinos.
Rubalcaba, incorporándose en su asiento, señala a Chacón y le dice: -Sí, por lo menos podrías preguntar, ¿no? Porque no sé si crees que vas a vivir siempre de la política y cuando el chollo se acabe será la OTAN o la ONU quien nos siga pagando las facturas.
-Bajada de la factura de la luz y pleno empleo, eso vamos a conseguir- Zapatero sigue hablando sin que nadie, excepto Aído, le haga caso.
Rubalcaba mira de medio lado a Zapatero y se vuelve de nuevo hacia Moratinos.
-Tú sabías algo de esto, ¿no? Joder, que ya no se puede confiar ni en vosotros.
-No, excelencia, le juro a vuecencia que yo no tenía ni idea…
-Como siempre- interrumpe Chacón.
-…ni idea de lo que ésta ha montado- prosigue Moratinos mirando con cara de odio a Chacón.
-Bueno, vale- Rubalcaba tranquiliza los ánimos. Se vuelve a Chacón -¿Y eso que dices cómo se va a hacer?
-Pues una retirada progresiva…
-¡El progreso!- chilla emocionado Zapatero.
-Tú cállate de una puta vez- le dice Rubalcaba al presidente.
-Pero somos progresistas, ¿no?- murmura Zapatero –Pero vale, ya me callo.
Rubalcaba señala sin mirar a Chacón: –Sigue.
-Una retirada progresiva donde el grueso de las tropas volverán a casa el mes de…
-A ver, niña, ¿tú eres tonta?- Rubalcaba apoya el pecho en la mesa y da un golpe con el puño en el brazo del sillón -¿No entiendes lo que te pregunto? ¡Que cuánto nos va a costar!
-Pues el traslado del personal…-Chacón busca entre los papeles con membrete del Ministerio de Defensa.
-Excelencia- habla Moratinos –Me parece que no vamos a sacar tajada de ésta, pero por el momento no tendremos que pagar. Excepción hecha de lo que vuecencia ha dicho magistralmente: ésta tía –señala a Chacón- pone en peligro nuestra jubilación.
-Bueno, bueno, pues no se hace y ya está- zanja Rubalcaba.
-Pero ya he dado la orden- susurra Chacón.
-¡Esto es el colmo! Vale, pues se hace y punto, pero ya estás preparando cientos de soldados para empaquetarlos a Afganistán –Rubalcaba da media vuelta y mira ahora a Fernández de la Vega, la vicecina, que está de pie tras el sillón de Zapatero –y tú te apañas para explicarlo.
-Eso es lo que digo yo: que alguien nos dé explicaciones sobre la discriminación al hermano homosexual- vuelve a hablar Zapatero.
Rubalcaba, con gesto de desprecio, mira a todos los componentes del Consejo y, al fin, dice -A comer, que ya es hora.
Salen los ministros golpeándose unos con otros en la puerta y corren por los pasillos del Palacio de Moncloa hacia sus coches.
Otra vez el silencio, sólo roto por los silbidos lejanos del bedel hastiado y el zumbido de la mosca.
Los ministros todos y el presidente hacen un mohín al verla entrar en el salón y ella, como respuesta, mueve violentamente la melena. Toma asiento. Llegó la hora de empezar el Consejo de Ministros.
-Hoy vamos a ampliar derechos –comienza diciendo Zapatero- y a abogar por una necesidad perentoria…
-¿Por qué llegas tan tarde?- interrumpe Moratinos dirigiéndose a Chacón –No sé si sabes que tenemos vida propia y que alguno hemos quedado a comer.
-Sólo respondo a mi amo y señor- responde airada Chacón
Zapatero sigue: –Conseguiremos la igualdad entre hombre y mujer y daremos fin a un injusticia secular en una dinámica de grupo democrática.
A Bibiana Aído, recostada sobre su brazo con el codo en la mesa, se le escapa un suspiro. Magdalena Álvarez sigue descifrando los documentos sobre las obras de aún no sabe dónde ni para qué. Celestino Corbacho reza en silencio a la Virgen de su pueblo para que no salga en la conversación las cifras de paro, que a quién se le ocurre quedarse en el paro con la que está cayendo. Mercedes Cabrera mira atentamente a todos los contertulios y, educada que es ella, mantiene un respetuoso silencio. Y el resto duerme.
-Mira, Moratinos, tú quedas a comer pero yo estaba trabajando por la grandeza de nuestra nación de naciones, así que te callas- grita Chacón.
Rubalcaba, despierto por el chillido, se despereza. Zapatero sigue hablando: -Porque esa es nuestra misión, acabar con la injusticia eclesial en el sector alimenticio y dar hogar a quien no tiene de comer. ¿O era pan a quien no tiene casa?
-A ver, tía lista, ¿qué estabas haciendo?- dice Moratinos.
-Pues estaba preparando la retirada de nuestras democráticas tropas de la república de Kosovo, esa nación que todavía no reconocemos- responde Chacón.
-Eso, eso: los derechos de las naciones a seguir unidas o a despedazarse, que no se diga- aporta emocionado Zapatero.
-¿Retirada de dónde? ¡Tú estás loca!- masculla Moratinos.
Rubalcaba, incorporándose en su asiento, señala a Chacón y le dice: -Sí, por lo menos podrías preguntar, ¿no? Porque no sé si crees que vas a vivir siempre de la política y cuando el chollo se acabe será la OTAN o la ONU quien nos siga pagando las facturas.
-Bajada de la factura de la luz y pleno empleo, eso vamos a conseguir- Zapatero sigue hablando sin que nadie, excepto Aído, le haga caso.
Rubalcaba mira de medio lado a Zapatero y se vuelve de nuevo hacia Moratinos.
-Tú sabías algo de esto, ¿no? Joder, que ya no se puede confiar ni en vosotros.
-No, excelencia, le juro a vuecencia que yo no tenía ni idea…
-Como siempre- interrumpe Chacón.
-…ni idea de lo que ésta ha montado- prosigue Moratinos mirando con cara de odio a Chacón.
-Bueno, vale- Rubalcaba tranquiliza los ánimos. Se vuelve a Chacón -¿Y eso que dices cómo se va a hacer?
-Pues una retirada progresiva…
-¡El progreso!- chilla emocionado Zapatero.
-Tú cállate de una puta vez- le dice Rubalcaba al presidente.
-Pero somos progresistas, ¿no?- murmura Zapatero –Pero vale, ya me callo.
Rubalcaba señala sin mirar a Chacón: –Sigue.
-Una retirada progresiva donde el grueso de las tropas volverán a casa el mes de…
-A ver, niña, ¿tú eres tonta?- Rubalcaba apoya el pecho en la mesa y da un golpe con el puño en el brazo del sillón -¿No entiendes lo que te pregunto? ¡Que cuánto nos va a costar!
-Pues el traslado del personal…-Chacón busca entre los papeles con membrete del Ministerio de Defensa.
-Excelencia- habla Moratinos –Me parece que no vamos a sacar tajada de ésta, pero por el momento no tendremos que pagar. Excepción hecha de lo que vuecencia ha dicho magistralmente: ésta tía –señala a Chacón- pone en peligro nuestra jubilación.
-Bueno, bueno, pues no se hace y ya está- zanja Rubalcaba.
-Pero ya he dado la orden- susurra Chacón.
-¡Esto es el colmo! Vale, pues se hace y punto, pero ya estás preparando cientos de soldados para empaquetarlos a Afganistán –Rubalcaba da media vuelta y mira ahora a Fernández de la Vega, la vicecina, que está de pie tras el sillón de Zapatero –y tú te apañas para explicarlo.
-Eso es lo que digo yo: que alguien nos dé explicaciones sobre la discriminación al hermano homosexual- vuelve a hablar Zapatero.
Rubalcaba, con gesto de desprecio, mira a todos los componentes del Consejo y, al fin, dice -A comer, que ya es hora.
Salen los ministros golpeándose unos con otros en la puerta y corren por los pasillos del Palacio de Moncloa hacia sus coches.
Otra vez el silencio, sólo roto por los silbidos lejanos del bedel hastiado y el zumbido de la mosca.
Me han premiado, cómo molo

Fray Fanatic (macho, cámbiate el nick) me premia en su blog Contra los gigantes con el premio Symbeline, que no sé muy bien qué significa, y que empezó a darse en el blog Patio de los Senescales en reconocimiento al esfuerzo y trabajo, toma ya. Desde aquí agradezco el honor al Fraile y, cual patata caliente, envío el premio al Embajador en el infierno, a don Enrique Monasterio por Pensar por libre y a Ignacio por su blog Este lado de la Galaxia.
Y a vivir que son dos días.
lunes, marzo 23, 2009
El PP es tan abortista como el PSOE
Hoy, amiguitos y amiguitas, vamos a decir las cosas claritas, que ya va siendo hora. Y les pongo en antecedentes.
Donma del buen centrismo, con su extraordinario frenillo y esa cara de “yo pasaba por aquí” que le adorna, dice ahora que “lo más progresista es defender la vida”. Y se explica: ese engendro centrorreformista vacío de contenido que él lidera y que muchos insisten en llamar partido votará en contra de la nueva ley genocida societa y, de salir aprobada (o séase, sí), recurrirán al Tribunal Constitucional. Y todos aplaudiendo.
Pero la cosa parece un deja vú tremendo, Matrix está fallando: Alianza Popular, los que se arrogaron la representación del llamado franquismo sociológico, ya votaron en contra de la ley despenalizadora y ya recurrieron al TC. Infructuosamente, por si no recuerdan. Mención especial para el fallo del tribunal político garante de las purezas democráticas: reconoce al nasciturus como sujeto de derecho y merecedor de protección pero, voilà, dice que los derechos de la madre son más requeteguays, así que descabecen, desmiembren, quemen, destruyan y asesinen como mejor puedan al niñito.
Vale. AP fue el antecesor del pepé. Y el PP, como buen respetuoso con las contitucionalidades patrias, al gobernar no sólo no abolió la primera ley genocida sino que, anda que no son majos, aumentó el asesinato masivo con pildoritas varias, postcoitales o directamente abortistas. Y permitió, promovió y mimó el destripamiento de embriones, que el chavalín, si lo miras con los ojos medio cerrados, parece más producto de casquería que un pijotero neogeneracionista de esos tan repeinaditos y con cara de bobo y baba colgante.
Pues bien, como dice un amigo, el pesoe hace el boceto y el pepé lo pasa a limpio. Es decir, les apuesto lo que quieran, adictos míos, a que el pepé, cuando dentro de dos lustros le toque gobernar no sólo no quitará la ley por aprobar sino que la mejorará con asesinatos de recién nacidos o premio de natalidad a las que maten a su hijo o alguna gilipollez letal por el estilo.
Porque no nos engañemos: tanto los centrorreformistas todos como los societas postmarxistas de postín son abortistas; son tan machotes que les mola matar niños; son tan razonables que destrozan al más indefenso y al más inocente.
Sinceramente, al leer las declaraciones circunspectas del gran opositor a tonto mayor del Reino me han entrado unas ganas locas de cruzarle la cara. Seguro que esto que digo es delito o falta o algo de eso, pero me da lo mismo: el bofetón se lo daría igual al soplapollas éste. Y que le vaya a tomar el pelo a otro.
Donma del buen centrismo, con su extraordinario frenillo y esa cara de “yo pasaba por aquí” que le adorna, dice ahora que “lo más progresista es defender la vida”. Y se explica: ese engendro centrorreformista vacío de contenido que él lidera y que muchos insisten en llamar partido votará en contra de la nueva ley genocida societa y, de salir aprobada (o séase, sí), recurrirán al Tribunal Constitucional. Y todos aplaudiendo.
Pero la cosa parece un deja vú tremendo, Matrix está fallando: Alianza Popular, los que se arrogaron la representación del llamado franquismo sociológico, ya votaron en contra de la ley despenalizadora y ya recurrieron al TC. Infructuosamente, por si no recuerdan. Mención especial para el fallo del tribunal político garante de las purezas democráticas: reconoce al nasciturus como sujeto de derecho y merecedor de protección pero, voilà, dice que los derechos de la madre son más requeteguays, así que descabecen, desmiembren, quemen, destruyan y asesinen como mejor puedan al niñito.
Vale. AP fue el antecesor del pepé. Y el PP, como buen respetuoso con las contitucionalidades patrias, al gobernar no sólo no abolió la primera ley genocida sino que, anda que no son majos, aumentó el asesinato masivo con pildoritas varias, postcoitales o directamente abortistas. Y permitió, promovió y mimó el destripamiento de embriones, que el chavalín, si lo miras con los ojos medio cerrados, parece más producto de casquería que un pijotero neogeneracionista de esos tan repeinaditos y con cara de bobo y baba colgante.
Pues bien, como dice un amigo, el pesoe hace el boceto y el pepé lo pasa a limpio. Es decir, les apuesto lo que quieran, adictos míos, a que el pepé, cuando dentro de dos lustros le toque gobernar no sólo no quitará la ley por aprobar sino que la mejorará con asesinatos de recién nacidos o premio de natalidad a las que maten a su hijo o alguna gilipollez letal por el estilo.
Porque no nos engañemos: tanto los centrorreformistas todos como los societas postmarxistas de postín son abortistas; son tan machotes que les mola matar niños; son tan razonables que destrozan al más indefenso y al más inocente.
Sinceramente, al leer las declaraciones circunspectas del gran opositor a tonto mayor del Reino me han entrado unas ganas locas de cruzarle la cara. Seguro que esto que digo es delito o falta o algo de eso, pero me da lo mismo: el bofetón se lo daría igual al soplapollas éste. Y que le vaya a tomar el pelo a otro.
sábado, marzo 21, 2009
Abortar es asesinar
Los societas, que se aburren, han decidido sacar una ley donde se dice, más o menos y con voz engolada, hágase derecho lo que era delito, y a vivir que son dos días. Sí, les hablo del aborto. A éstas, los peperoni dicen que uy, qué ley tan poco fashion, con lo constitucional y superguay que era la anterior ley que permite el aborto indiscriminadamente. El resto de macropartidos, quien más y quien menos, pues hace críticas leves a la ley y elogian de un modo u otro a la que está en vigor, a la de más de un millón de niños muertos.
Entonces la Conferencia Episcopal, u Obispos Asambleados S.L., presenta una campaña publicitaria, o mejor dicho propagandista (insisto: propaganda, una palabra tan bonita como mal entendida), donde señalan la hipocresía de cuidar más de los animales que de los niños. Y tienen toda la razón: se invierten miles de millones en proteger a especies protegidas en el mundo mundial y, a la vez, también se gastan un pastizal millonario en simplemente matar a niños. Pero a lo que vamos.
La ley y la actitud de los políticos profesionales todos, no por tan previsible menos escandalosa, sólo es una muestra, la enésima muestra, del bovino positivismo que señorea cualquier actividad jurídica en el solar patrio: es la ley lo que define el bien y el mal, así que si una ley dice que matar niñitos es bueno, pues es bueno y andando. Y de un plumazo se han cargado desde el año 1978 toda la tradición iusnaturalista española, cristiana y romana: el bien y el mal son previos a las leyes y éstas deben reflejarlos tal cual son, por lo que matar a un inocente con alevosía es asesinato aunque el inocente esté en el vientre materno y sea pequeñito.
Los obispos han estado rápidos y, gracias a Dios, en la campaña no sólo se oponen a la ley por aprobar sino a todo tipo de infanticidio del nonato amparado o no por cualquier ley. Pero, ¿saben?, a mí me parece que les ha faltado algo: una migaja de contundencia, de claridad, de concreción.
Claramente lo que exponen los obispos es cierto pero ¿es acaso menos cierto que efectuar un aborto de manera voluntaria conlleva la excomunión? ¿Y es menos cierto que la colaboración necesaria hace del colaborador cómplice? ¿Y es menos cierto que todos los macropartidos están en mayor o menor medida colaborando necesariamente en el mayor genocidio de la Historia? Es decir, lo que han hecho algunos obispos americanos, del norte y del sur, les ha faltado a los nuestros: señalar las consecuencias morales y canónicas del aborto y, entre otras cosas, negar la comunión a los políticos abortistas (todos, por acción u omisión). Y envido más: recordar a los votantes que votar a un partido abortista a sabiendas de que lo es, al menos les hace cómplices.
Pero, ojo, que estoy de acuerdo con los sucesores de los apóstoles. Sólo les pido que metan más cañita, a ver si nos despiertan de una puñetera vez.
Entonces la Conferencia Episcopal, u Obispos Asambleados S.L., presenta una campaña publicitaria, o mejor dicho propagandista (insisto: propaganda, una palabra tan bonita como mal entendida), donde señalan la hipocresía de cuidar más de los animales que de los niños. Y tienen toda la razón: se invierten miles de millones en proteger a especies protegidas en el mundo mundial y, a la vez, también se gastan un pastizal millonario en simplemente matar a niños. Pero a lo que vamos.
La ley y la actitud de los políticos profesionales todos, no por tan previsible menos escandalosa, sólo es una muestra, la enésima muestra, del bovino positivismo que señorea cualquier actividad jurídica en el solar patrio: es la ley lo que define el bien y el mal, así que si una ley dice que matar niñitos es bueno, pues es bueno y andando. Y de un plumazo se han cargado desde el año 1978 toda la tradición iusnaturalista española, cristiana y romana: el bien y el mal son previos a las leyes y éstas deben reflejarlos tal cual son, por lo que matar a un inocente con alevosía es asesinato aunque el inocente esté en el vientre materno y sea pequeñito.
Los obispos han estado rápidos y, gracias a Dios, en la campaña no sólo se oponen a la ley por aprobar sino a todo tipo de infanticidio del nonato amparado o no por cualquier ley. Pero, ¿saben?, a mí me parece que les ha faltado algo: una migaja de contundencia, de claridad, de concreción.
Claramente lo que exponen los obispos es cierto pero ¿es acaso menos cierto que efectuar un aborto de manera voluntaria conlleva la excomunión? ¿Y es menos cierto que la colaboración necesaria hace del colaborador cómplice? ¿Y es menos cierto que todos los macropartidos están en mayor o menor medida colaborando necesariamente en el mayor genocidio de la Historia? Es decir, lo que han hecho algunos obispos americanos, del norte y del sur, les ha faltado a los nuestros: señalar las consecuencias morales y canónicas del aborto y, entre otras cosas, negar la comunión a los políticos abortistas (todos, por acción u omisión). Y envido más: recordar a los votantes que votar a un partido abortista a sabiendas de que lo es, al menos les hace cómplices.
Pero, ojo, que estoy de acuerdo con los sucesores de los apóstoles. Sólo les pido que metan más cañita, a ver si nos despiertan de una puñetera vez.
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Adiós Kosovo, adiós
La pandilla que se autodenomina Gobierno ha decidido sacar de Kosovo, esa región de Serbia miserablemente otorgada a los musulmanes, al Ejército. Por fin, me permito añadir. Y unos y otros se han puesto a piarlas. La decisión es buena, pero el momento, la forma y la exultante cursilería con la que se ha anunciado dan bastante vergüenza ajena. O propia, que es lo peor.
¿Por qué es buena la decisión? Porque el Ejército español no pinta un carajo en la legitimación de separatismos bajo la irreal excusa de un Estado previo ficticio. Es decir, que si en España tenemos los forúnculos de Vascongadas y Cataluña, y de Galicia y Canarias y Andalucía, flipen ustedes, en Serbia la llaga se llama Kosovo. Y, lectores y lectrices, que el Ejército, garante de la unidad nacional y patatín y patatán, se dedique a tutelar y proteger el producto de un separatismo análogo a los que nos mortifican día a día pues que suena a coñita de la buena.
¿Por qué ha sido mala la forma? Primero porque se ha hecho tarde. El Ejército, o sea España, debería haber anunciado su intención inmediata de largarse de la región serbia caso de darles la independencia. Incluso, puestos, se debería haber negado a participar en esa guerra de Clinton que bien le valió para olvidar el rollete con su becaria y las mentiras que calzó con toda la barba. Pero a lo que vamos.
Es probable que ese anuncio y la posterior retirada de tropas no hubiese impedido el reconocimiento de un Estado musulmán ficticio, pero desde luego a los españoles no nos pesaría en la conciencia el haber ayudado aun mínimamente a ese engendro, a esa mentira, a ese insulto a la inteligencia que pone la bomba mahometana, otra vez, en los mismísimos cataplines de Europa.
¿Y por qué la cursilería lo ha empapado todo? Pues por eso mismo: porque son unos cursis a los que una buena bofetada les vendría como anillo al dedo para espabilar siquiera un poquito. Se creen listísimos, los más guays de clase, y en realidad son unos imbéciles, unos incapaces a los que su mediocridad les impide ver la idiocia gigante que les adorna.
¿Por qué es buena la decisión? Porque el Ejército español no pinta un carajo en la legitimación de separatismos bajo la irreal excusa de un Estado previo ficticio. Es decir, que si en España tenemos los forúnculos de Vascongadas y Cataluña, y de Galicia y Canarias y Andalucía, flipen ustedes, en Serbia la llaga se llama Kosovo. Y, lectores y lectrices, que el Ejército, garante de la unidad nacional y patatín y patatán, se dedique a tutelar y proteger el producto de un separatismo análogo a los que nos mortifican día a día pues que suena a coñita de la buena.
¿Por qué ha sido mala la forma? Primero porque se ha hecho tarde. El Ejército, o sea España, debería haber anunciado su intención inmediata de largarse de la región serbia caso de darles la independencia. Incluso, puestos, se debería haber negado a participar en esa guerra de Clinton que bien le valió para olvidar el rollete con su becaria y las mentiras que calzó con toda la barba. Pero a lo que vamos.
Es probable que ese anuncio y la posterior retirada de tropas no hubiese impedido el reconocimiento de un Estado musulmán ficticio, pero desde luego a los españoles no nos pesaría en la conciencia el haber ayudado aun mínimamente a ese engendro, a esa mentira, a ese insulto a la inteligencia que pone la bomba mahometana, otra vez, en los mismísimos cataplines de Europa.
¿Y por qué la cursilería lo ha empapado todo? Pues por eso mismo: porque son unos cursis a los que una buena bofetada les vendría como anillo al dedo para espabilar siquiera un poquito. Se creen listísimos, los más guays de clase, y en realidad son unos imbéciles, unos incapaces a los que su mediocridad les impide ver la idiocia gigante que les adorna.
martes, marzo 17, 2009
El camino de Soria
Dice el ministro Soria, ese empresario destripa embriones reciclado el super político de moda y a cargo de ni más ni menos que la salud de ustedes y ustedes, que “el camino de la Conferencia Episcopal es distinto que el de la sociedad”. Y aunque está claro que la intención es de tocar un poco las narices, qué diablos, tiene razón el afamado gestor de cadáveres de niñitos pequeños.
Bueno, exactamente no es que tenga razón de manera absoluta: lo suyo es que el camino de la Iglesia, no sólo de la Conferencia Episcopal, no sea el de la sociedad. Y déjenme que les explique: lo que el societa tan listísimo llama camino de la CEE, es decir la vocación de la Iglesia no es seguir los pasos, modas y costumbres de la sociedad sino más bien, y aunque no mole decirlo, guiar esos pasos y costumbres sociales hacia Dios.
¿Esto quiere decir que el conjunto de los obispos asambleados postmodernamente cumplen ese precepto y esa vocación tan clara? Ni mucho menos. Es decir, no es que necesariamente se dediquen a cosas ajenas a su misión de pastores sino que más bien, como personas que son, en ocasiones, no sé si muchas o pocas, se acercan demasiado a los politicuchos de tres al cuarto y aun fugazmente olvidan cuál es su trabajo y quién es su Jefe.
No se me malinterprete: no quiero decir que los obispos sean políticos disfrazados de curas o que sean unos miserables que mejor servirían como adoquines en la subida toledana a la plaza de Zocodover, sino que ocasionalmente y seguro que sin darse cuenta, efectivamente siguen cual borreguitos los pasos erróneos de la sociedad. Ojo, igual que ustedes y yo.
¿Solución? Centrarnos un poco todos en qué es lo que debemos hacer en este mundo y cuál es nuestra misión en la Creación. Y actuar en consecuencia.
Y el ministro que se chinche. O mejor, que se joda.
Bueno, exactamente no es que tenga razón de manera absoluta: lo suyo es que el camino de la Iglesia, no sólo de la Conferencia Episcopal, no sea el de la sociedad. Y déjenme que les explique: lo que el societa tan listísimo llama camino de la CEE, es decir la vocación de la Iglesia no es seguir los pasos, modas y costumbres de la sociedad sino más bien, y aunque no mole decirlo, guiar esos pasos y costumbres sociales hacia Dios.
¿Esto quiere decir que el conjunto de los obispos asambleados postmodernamente cumplen ese precepto y esa vocación tan clara? Ni mucho menos. Es decir, no es que necesariamente se dediquen a cosas ajenas a su misión de pastores sino que más bien, como personas que son, en ocasiones, no sé si muchas o pocas, se acercan demasiado a los politicuchos de tres al cuarto y aun fugazmente olvidan cuál es su trabajo y quién es su Jefe.
No se me malinterprete: no quiero decir que los obispos sean políticos disfrazados de curas o que sean unos miserables que mejor servirían como adoquines en la subida toledana a la plaza de Zocodover, sino que ocasionalmente y seguro que sin darse cuenta, efectivamente siguen cual borreguitos los pasos erróneos de la sociedad. Ojo, igual que ustedes y yo.
¿Solución? Centrarnos un poco todos en qué es lo que debemos hacer en este mundo y cuál es nuestra misión en la Creación. Y actuar en consecuencia.
Y el ministro que se chinche. O mejor, que se joda.
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domingo, marzo 15, 2009
Two beers or not to be (ACTUALIZADO)
Parece ser que los conservadores ingleses, con su aspecto de aburridísimos bebedores de agua, han echado una cana al aire y han dicho a los peperos que les pueden ir dando pimpún. Sí, sí, los llamados “tories”, sobrino-nietos de Tatcher, primos de Mayor y con parentela directa con Churchill le han dicho a sus amiguitos y dignos herederos pepperoni que mariconadas las justas, que a tomarle el pelo a otro y que prefieren tener un grupo parlamentario propio en la Eurocámara, ese edificio copia de la Torre de Babel donde se habla durante horas y días y meses y años sobre el sexo de los ángeles sin ningún tipo de efectividad real sobre el común de los mortales. Y hasta ahí todo bien. Rarito pero bien.
Y ahora sale un “torie” y aconseja a los votantes ingleses en España que, al lorito Paquito, ni una papeleta para el pepé, que toca votar a un partido que se llama… (redoble de tambor)… Alternativa Española. En serio: un tal David Hannan, o algo por el estilo, ha recomendado a los hijos de la pérfida Albión en España que en las elecciones europeas voten AES porque, aunque es un partido católico, es euroescéptico, bonito palabro, y anticorrupción.
Mientras, en los lares patrios no se ha dado por aludido nadie, excepción hecha de AES que están como locos con la noticia. Tanto que como primera medida han borrado de su programa por arte de magia la exigencia de devolución del Peñón de Gibraltar. Y olé, y riapitá, y elere, y escancia más vino, moza recia. Pero al menda, que es más majo jodiendo fiestas que nadie, se le ha ocurrido dos o tres objeciones al tema.
Lo primero de todo es que la opinión de David Hannan es precisamente eso, una opinión. De acuerdo en que es un tío super queridísimo de la muerte entre los votantes y de acuerdo en que las carpetas de todas las inglesitas van adornadas con su precioso careto. Pero de ahí a tomarse su opinión como palabra de Dios o de un profeta o siquiera de un visionario, va un trecho.
Lo segundo es que la exclusión de la justa reivindicación sobre la Roca es objetivamente triste y dudosa, pero aceptable. No es una cuestión doctrinal y, para qué engañarnos, tiene más de deseo profundo que de algo realmente posible de cumplirse, al menos a medio plazo. Ahora bien, si se suprime esa exigencia tan natural digo yo que será a cambio de algo, y de algo que merezca la pena.
Lo tercero, pongamos que todos los sobrino nietos de Tatcher están a favor de AES. ¿Será un apoyo suficiente para que trescientos mil pelaos voten AES, aun con pasaporte extranjero? Y si esto no es así ¿cuál sería el margen de acierto o de compensación suficiente? ¿200.000 votos? ¿100.000 papeletas? ¿Ningún voto pero varias docenas de cañas, que anda que no beben birras los albioncitos?
Y cuarto, aceptando la premisa de que el apoyo es total, de que la compensación es suficiente y de que se consigue representación en función de los anglo-votos, ¿cuántos españoles más votarían AES? ¿Y en las municipales de España? ¿Y en las autonómicas de España? ¿Y en las generales de España? Porque es ahí donde se parte el bacalao, no en ese engendro llamado grandilocuentemente Unión Europea.
Pero, ojo, sinceramente espero que la jugada merezca la pena y que de verdad sirva para que los españoles, no los ingleses que al fin y al cabo nos la traen al pairo en cuanto a política nacional, puedan espabilar de su estúpido sueño del mal menor. Aunque creo que es pronto para lanzar cohetes.
ACTUALIZACIÓN: Según parece AES ha recogido la natural exigencia sobre Gibraltar. Siento decirlo, pero me alegro de haber tenido razón.
Y ahora sale un “torie” y aconseja a los votantes ingleses en España que, al lorito Paquito, ni una papeleta para el pepé, que toca votar a un partido que se llama… (redoble de tambor)… Alternativa Española. En serio: un tal David Hannan, o algo por el estilo, ha recomendado a los hijos de la pérfida Albión en España que en las elecciones europeas voten AES porque, aunque es un partido católico, es euroescéptico, bonito palabro, y anticorrupción.
Mientras, en los lares patrios no se ha dado por aludido nadie, excepción hecha de AES que están como locos con la noticia. Tanto que como primera medida han borrado de su programa por arte de magia la exigencia de devolución del Peñón de Gibraltar. Y olé, y riapitá, y elere, y escancia más vino, moza recia. Pero al menda, que es más majo jodiendo fiestas que nadie, se le ha ocurrido dos o tres objeciones al tema.
Lo primero de todo es que la opinión de David Hannan es precisamente eso, una opinión. De acuerdo en que es un tío super queridísimo de la muerte entre los votantes y de acuerdo en que las carpetas de todas las inglesitas van adornadas con su precioso careto. Pero de ahí a tomarse su opinión como palabra de Dios o de un profeta o siquiera de un visionario, va un trecho.
Lo segundo es que la exclusión de la justa reivindicación sobre la Roca es objetivamente triste y dudosa, pero aceptable. No es una cuestión doctrinal y, para qué engañarnos, tiene más de deseo profundo que de algo realmente posible de cumplirse, al menos a medio plazo. Ahora bien, si se suprime esa exigencia tan natural digo yo que será a cambio de algo, y de algo que merezca la pena.
Lo tercero, pongamos que todos los sobrino nietos de Tatcher están a favor de AES. ¿Será un apoyo suficiente para que trescientos mil pelaos voten AES, aun con pasaporte extranjero? Y si esto no es así ¿cuál sería el margen de acierto o de compensación suficiente? ¿200.000 votos? ¿100.000 papeletas? ¿Ningún voto pero varias docenas de cañas, que anda que no beben birras los albioncitos?
Y cuarto, aceptando la premisa de que el apoyo es total, de que la compensación es suficiente y de que se consigue representación en función de los anglo-votos, ¿cuántos españoles más votarían AES? ¿Y en las municipales de España? ¿Y en las autonómicas de España? ¿Y en las generales de España? Porque es ahí donde se parte el bacalao, no en ese engendro llamado grandilocuentemente Unión Europea.
Pero, ojo, sinceramente espero que la jugada merezca la pena y que de verdad sirva para que los españoles, no los ingleses que al fin y al cabo nos la traen al pairo en cuanto a política nacional, puedan espabilar de su estúpido sueño del mal menor. Aunque creo que es pronto para lanzar cohetes.
ACTUALIZACIÓN: Según parece AES ha recogido la natural exigencia sobre Gibraltar. Siento decirlo, pero me alegro de haber tenido razón.
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